23 de Enero de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 62
Año: 1997
Autor: Emilio Carilla
Título: Pedro Henríquez Ureña. Signo de América

Historia y mapa del voseo

Pedro Henríquez Ureña fue de los primeros en enfocar el estudio del voseo.9 Superando anticuados criterios académicos, y, en rigor, con amplitud de lingüista, trazó su cuadro con noticias históricas y con reconocimientos sincrónicos. En este último sector, Pedro Henríquez Ureña, aparte de la incuestionable presencia en el Río de la Plata, atestiguó su existencia en parte de México (Chiapas y Tabasco), en el sudoeste de los Estados Unidos, en Centro América (Salvo Panamá) y en regiones de Colombia.

Ya en 1921 decía que aspiraba a dar una descripción y comparación de las formas verbales de la segunda persona del plural en las principales regiones del voseo, “porque todas las que conozco son incompletas, sobre todo en lo que atañe a establecer las diferencias fundamentales entre diversos países”.10 Y en 1938, en el prólogo a El español en México, los Estados Unidos y la América Central, como si le doliera la omisión de su nombre en algunos trabajos recientes sobre el tema, subrayaba su prioridad: “Sobre el voseo: el primer estudio sistemático que se hizo es el de mis Observaciones sobre el español en América”.11

Tempranamente, reparaba que, en la regiones americanas donde se empea el vos, las formas verbales de la segunda persona del plural no han desterrado, como algunos opinaban, a las formas del singular, y convivían con ellas, repartiéndose el dominio de los diversos tiempos de la conjugación. Asimismo, puntualizaba, en distintos niveles sociales, los usos de y usted, así como en todos los niveles el empleo de ustedes como plural único de tú, de vos, de usted o de cualquier combinación de ellos. (Como sabemos, Rufino J. Cuervo había aclarado con anterioridad este problema; de manera especial en sus Apuntaciones...).

Resulta un tanto sorprendente la bibliografía que en las últimas décadas ha originado el tema del voseo, si bien no dejamos de reconocer que el necesario avance de las investigaciones y la distancia inmensa que existe entre las reconvenciones académicas de hace muchos años y el comprensivo análisis del fenómeno con que hoy contamos.12 Las indagaciones de Pedro Henríquez Ureña quizás nos parezcan ya alejadas en el tiempo. Sin embargo, creo que les podemos conceder el no escaso mérito de ser, en efecto, “el primer estudio sistemático” (o uno de los primeros estudios sistemáticos).