22 de Julio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 62
Año: 1997
Autor: Emilio Carilla
Título: Pedro Henríquez Ureña. Signo de América

Para la historia de los indigenismos

Siempre dentro de los lineamientos del español de América, otro de los centros de interés en las investigaciones de Pedro Henríquez Ureña lo constituye el estudio de los indigenismos del continente.8 Como este enunciado abarca dimensiones notables, es conveniente precisar mejor los límites y decir que los indigenismos que atraen especialmente su atención son los que se relacionan con especies vegetales americanas que tuvieron, por lo común, difusión amplia en el mundo después del Descubrimiento.

Así, anticipado en parte en revistas, reunió en volumen, como comienzo de un plan más vasto en vista a un “Diccionario histórico de indigenismos”, sus trabajos sobre Papa y batata, El enigma del aje, Boniato, Caribe y Palabras antillanas.

Batata —nos dice— es vocablo antillano; papa, quechua. Papa, de uso general en América y en Andalucía; patata, en otras regiones de España. Por otra parte, batata (= patata dulce) fue nombre también aplicado por los españoles a la “patata”. En regiones de América, batata designa la “patata dulce”, salvo zonas del norte donde se impuso el vocablo nahuatl camote. Patata —concluye Pedro Henríquez Ureña— “es mera variante de batata, a pesar de los errores que sobre estas dos palabras comete el Diccionario de la Academia”.

El título llamativo de El enigma del aje obedece al hecho de que, habiendo sido el primer nombre aplicado a un vegetal del Nuevo Mundo que recogieron los españoles, se lo menciona en diversos testimonios hasta el siglo XVIII, sin haberse podido precisar con exactitud el vegetal que designa. Con respecto a la historia del vocablo caribe, y su relación con caníbal, Pedro Henríquez Ureña aporta diversas noticias, algunas de raíz literaria, que nos permiten comprender el significado, las relaciones y la visible expansión que, desde el siglo XVI, han ganado dichos términos.

Las páginas dedicadas a las Palabras antillanas destacan, en primer lugar, las tres lenguas indígenas americanas que, en orden cronológico, hicieron más aportes al español: el taino, en las Antillas; el nahuatl, en México; y el quechua, en el Perú. Como el título lo declara, este estudio se ocupa de las voces tainas.