10 de Diciembre de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 62
Año: 1997
Autor: Emilio Carilla
Título: Pedro Henríquez Ureña. Signo de América

Primera etapa

  • 1884 (29 de junio). Nacimiento de Pedro Nicolás Federico Henríquez Ureña en la ciudad de Santo Domingo. Fueron sus padres Francisco Henríquez y Carvajal y Salomé Ureña. (Ver partida de bautismo reproducida por Emilio Rodríguez Demorizi).
  • 1887-1891. Su padre deja Santo Domingo, viaja a Europa.
  • 1892. Presidencia de Ulises Heureaux. Francisco Henríquez deja de nuevo Santo Domingo y se establece en Cabo Haitiano. Su mujer queda en Puerto Plata, en compañía de sus hijos Pedro y Max.
  • 1893. Afirmación de lecturas literarias.

Nuestra afición a las letras se había manifestado de manera precisa desde algún tiempo antes: Pedro contaba poco más de nueve años y yo ocho cuando leíamos la encomiable traducción que de algunas de las obras de Shakespeare había hecho el peruano José Arnaldo Márquez... (Max Henríquez Ureña, Hermano y maestro, Santo Domingo, 1950, XVII)

  • 1895. Casi junto con la elaboración de los primeros versos, comienza estudios regulares en el Liceo Dominicano.
  • 1896. Nuevo viaje a Puerto Plata, donde “funda”, con su hermano Max, la sociedad literaria El Siglo Veinte.

Emprendimos todos el viaje a Puerto Plata, donde mi padre había tomado en arrendamiento una pintoresca casita próxima a la playa. Nos acompaño él durante el primer mes de nuestra permanencia en Puerto Plata y asistió a la velada que organizamos para inaugurar una sociedad literaria infantil, El Siglo Veinte, cuya presidencia entendimos que sólo podía desempeñar nuestra propia madre. (Max Henríquez Ureña, Hermano y maestro, XXIII)

  • 1897. Muerte de Salomé Ureña, en Santo Domingo. Poco tiempo antes de morir, Salomé Ureña completó su poesía Mi Pedro, de claro valor augurador:

Mi Pedro no es soldado; no ambiciona
de César ni Alejandro los laureles;
si a sus sienes aguarda una corona,
la hallara del estudio en los vergeles.
Así es mi Pedro, generoso y bueno;
todo lo grande le merece culto;
entre el ruido del mundo irá sereno,
que lleva de virtud germen oculto...

  • 1899. Asesinato de Heureaux. La familia de Federico Henríquez regresa a Santo Domingo.

Para mis hermanos y para mí, el retorno a la patria fue algo así como el despertar a una vida nueva, dentro de la que veíamos de momento colmados nuestros anhelos de actividad intelectual. Encontramos un grupo de amigos cuyas aficiones eran semejantes. Con Apolinar Perdomo, Bienvenido Iglesias, Mario Mazara y Profirio Herrera, inició mi hermano Franz la publicación de una revista literaria, El Ibis, mientras José Esteban Buñols lanzaba al público otra revista juvenil con el nombre de Páginas. Fundiéronse después las dos revistas en una tercera, Nuevas páginas. En las tres colaboramos junto con Franz. Además, Pedro y yo solíamos escribir en la Revista literaria, que publicaba Enrique Deschamps. (Max Henríquez Ureña, Hermano y maestro, XXXI-XXXII)

  • 1900. Entusiasmo de Pedro por la obra de Ibsen. Obtiene el título de Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto Nacional de Santo Domingo (Memorias).

Epoca de enseñanza (e influencia) de Leonor M. Feltz:

Cuán largo ha corrido el tiempo, amiga y compatriota, desde que, alejándome de mi tierra, abandoné la familiar reunión y las lecturas de vuestra casa!...

No os digo que sois la única influencia que reconozco. Pero las otras han sido, cuando personales, familiares; cuando extrañas, sólo de ambiente...

De mí sé que me guiásteis en la vía de la literatura moderna ¡Qué multitud de libros recorrimos durante el año en que concurrí a vuestra casa, y, sobre todo, qué río de comentarios fluyó entonces!. (Pedro Henríquez Ureña, Horas de estudio, París, 1910)