20 de Julio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 62
Año: 1997
Autor: Emilio Carilla
Título: Pedro Henríquez Ureña. Signo de América

Introducción:  Biografía y americanismo

Si hay un rasgo que se encuentra ligado de manera extraordinaria al nombre de Pedro Henríquez Ureña, ese rasgo, no es otro que el del americanismo: tanto es el peso y tal la continuidad con que aparece en su obra el tema de América.

De este modo, su biografía —lo que podemos llamar biografía externa del personaje— permitirá conocer, con la rotundidad de nutridos testimonios y fechas, las bases en que se asienta ese perfil continental.

Eso sí, aunque sea algo evidente, conviene advertir desde un principio que la biografía de Pedro Henríquez Ureña no es la de un hombre que impresiona por los azares imprevistos o las vicisitudes espectaculares. Es, en lo esencial, la vida de un estudioso, vida que se recorta sobre el dilatado territorio americano: norte y sur. En ella se marcan, de manera especial, dos etapas: la primera —de iniciación y madurez (temprana madurez)— se extiende desde 1884 hasta 1920 o poco después; la segunda, afirmada al establecerse en 1924 en la Argentina, desde los primeros años de esa década hasta su muerte —en 1946— y que aceptamos como su etapa de plenitud. Se centra, como es fácil deducir, en sus años de Buenos Aires. Sin embargo, una particularización más detallada nos obliga a considerar una serie de etapas menores —siete, puedo contar— dentro de las cuales cabe, igualmente, la dimensión que concedemos al período 1924-1946. Pero sin debilitar, por eso, la significación que corresponde dar a sus años anteriores.

Reitero que, si la vida de Pedro Henríquez Ureña no tiene un ritmo movido de novela, no por ello carece de atractivos y de hondo sentido humano. Con el agregado fundamental del americanismo. Además, si desde la República Argentina ofrece pocos secretos la evocación de su larga y fecunda época ríoplatense, no siempre se conocen, con igual precisión, los momentos anteriores.

Hecha la afirmación precedente, debo de inmediato decir que, merced a la labor de diversos estudiosos (amigos, discípulos de Don Pedro, familiares, en especial) su vida va siendo mejor conocida. Precisamente, el intento de esta “cronología comentada” responde al deseo de una puesta al día, de una actualización, con el respaldo, tanto de los testimonios citados, como de mis impresiones personales, centradas, explicablemente, en los últimos años de Don Pedro.