17 de Octubre de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 52
Año: 1996
Autor: Susana H. Haydu
Título: Alejandra Pizarnik: Evolución de un Lenguaje Poético

Escena de la locura de mademoiselle Pomesita Laconasse

por Sylvia y Alejandra y por
Alejandra y Sylvia (y vice versa)

La que con su culo pajarero decía “perfumear” en vez de “perfumar”
desp- ertó esa mañana con deseos de intrinsiquezas dignas de un iñiguista.

—Who am I?— estalló.

Pero se detuvo en esta inquisición con la diestra yx desición de univer- salizar se peripato. Por eso enflautó:

—Who is who?

Esto la hizo xx reir a mandíbula batiente. Es así como soltó el trapo y el chorro, carcajeó, se comió la risa, se finó de risa, se descalzó de risa, se destornilló de risa y por fin se cayó de culo prorrumpiendo:

ja ja ja

je je je

ji ji ji

+ hi hi hi

ju si ju

anopluro

Ah!— exclamó. Y además exclamó:

—ta! , hum!, córcholis!, mecachis! —y dándose una palmadaza en el musli-
to siguió exclamando :

Quel gustache a pistache! Me circulo en la rueda de Santa Catalina. Me ensalmo a sombra de tejado. Me meduseo. Me traigo al retortero. Me acomodo a vacar. Me embalumo y me enfosco con un piezgo de corambre. Quel gustache a pistache. Me crío los pechos con una zapatilla. Me empanado con un hugono-
te. Me meo a la flor del perro. Me echo la pata. Me tengo el pie sobre el cuello. Me hombruno de lunas. Me enlobezno (grrrr.). Me chocheo los dos
patitos. Me hago la zancadilla con las patas en alto. Me voy por los cerros de ubeda, aprieta+, atiza!, arrea!, brrrr!, fait pas chaud. Quel gustache a pistache!

El observador desinteresado que la observaba por el ojo de la cerradura se preguntó si nuestra heroína estaría en sus cabales y si sí por qué y si
no por qué no.

—No soy ninguna occiputa— díjose Pomesita para su capote de zorros pla-teados que críaba con ovomaltina y sal de fruta ANO gracias a lo cual era un capote ENANO.

—Mecachis y córcholis? Ca sent l’entrejambe, qu’elle dit en flairant l’atmosphère et plus encore l’onosphère d’une narine qui se voulait délicate. Me suis- je aspergée ce matin?

(Cortina musical, o como dicen los franceses, Rideau de musique: Asperges me Dooooomineeeeeeeee! CORO: sniff! sniff! sniff! Bravo!! Pis! bravo! Pis!).

Es así como Pomesita La Meonne prosiguió su coquetona disertación:

—Quel gustache a Pistache! Si estuvieran aquí mis amiguitas Sylvia y Alejandra! Ellas sí que saben la cosa-cosa! Ellas sí que cogitan hondo y franco!

p.2. av. de pom. lac. onasse.

Si estuvieran Alejandra y Sylvia!
Qué amiga de sus amigos!
Qué señoras para criados y parturientas!
Qué maestras de esbozados y calientes!
Qué sexo para concretos!
Qué gracia para los osos!
Qué corazón!!!!
A los bravos y legañosos,
un meón!
En venturam Vespasianas;
Pomesianas en joder
y estrullar;
en la virtud, Africanas;
Animales en xx saber
y laburar;
en la bondad, mejor no hablemos;
en sus brazos, siempre, don Aureliano,
y a veces Marco Tulio por lo que les prometía
cuando se vestía de tía -.
No alcanzaron a huir con muchas riquezas
en las axilas.

De pronto Pomesita xx medita y hesita al niveau del caniveau y vuelve a hhesitar, excitada, entrex un hombre de bigotes, y de buenas letras, un honm

bre de ambas sillas y un hombre de pelo en pecho, un hombre xx menudo y
nuevo y no tener uno hombre, un hombre de copete y un hominicaco, un hombre
de calzasxxxxxxxx atacadas y una hombrera, un hombre bueno y un homúnculo,
un hombre de manga y una hopalanda, un hombre de pro, de pré y de pprá y
un hoplita, un hopo y un hondeador, un hondureñismo y un hongo, pero tuvo miedo de mancillar su honrilla y cerrando los ojos los dejóx pasar.

Es así como, desolada, contemplçó por la ventana, sola, solitaria,
ebria de trementina y largos besos y, distraída, rascábase el divertículo
del costal de los pecados , la comisura del bacinete y la islilla del chi-
fle turullante como un escodadero.

A la mañana siguiente encaminose a Domodossola en donde había dormido. Había dos pasajeras en el auto, dos jóvenes egipcias que iban de Calais a Venecia en auto-stop, con un mensaje de helicóptero de Munich a Buenos Aires para el regreso. Caía plúmblea pluvia sobre el lago Mayor; xxxxxx Pomesita patinó y rompióse el  anfiteatro coxal sin que sus compañeras se inmutaran.

Se compró entonces dos smokings blancos y su amigo Pérez la invitó a fes-
tejar su partida con alfajores. La velada se prolongó hasta tarde y se co-
gió (el subrayado es nuestro)= A la mañana siguiente confió el auto a un me-cánico y tomó agua de Vichy, luego hizo pipí (bravo!—musitó el observador desinteresado que la espiaba por el ojo de la cerradura. —Cf. école du regard).

—Tu sculptas— díjose Pomesita llorando— Je sus. Vous voulûtes. Vous sûtes. Tu dis que l’humanité a vu la Vierge. Pas vraie, mon pot.

paj. trua de pom. l. con.

Pomesita no estaba contenta.

—Hay algo podrido en el reino de los cielos —meditó— Cela a une
odeur  xx d’entrejambe. Ne ferme pas.

—Ay, ay! no señor, si tengo tres callos en cada dedo —respondió la fámula–

Un taureau passa et lui pissa le pied.

—Et comment te feras-tu aimer? répondit la petite fourmi

l ramo de olores.
Sal y pimienta.
Ajos chicos.
Borriqueta a la minuta. (Self-borriqueta)
1 estragón
1 pimentón
1 satiricón
un rincón
un callorynchus callorhyncus. L.
1 kilo de gallo
1 chalote en franco hervor
un amasijo de queso
2 hojas de colapez
2 hojas de cola pollo
2 hojas de colagogo

Instrucciones para el uso: en una asadera de porcelana refractaria hágase
un caldito con almejas (sin conchitas). En cuanto suelte el hervor grite “mamá” y hágase a un lado. Esto formará una pasta homogénea llamadaxxxxxxxxx “pastacciuta”. Luego se saltará una borriqueta habiéndola untado previamen-
te de huevo batido y colapez. Independientemente, se calentará prudentemente la cresta del kilo de gallo hasta que se le vayan las agallas y se deje
de joder en los campanarios. Estragar el culo del estragón hasta desposeerlo de las glándulas naturales de un estragón. Rellenar el culo del estr agón
con el satiricón cortado en finas lonjas picadas con chalote franco y con
un puño de queso, escalfando por último el callorhyncuscallorhyncus L. con
un diente de ajo, un ojo de cebolla y cuatro kilos bifes con papafritas.

Echar a un rincón. Absorber las hojas del colagogo a la azunceña y servir
el todo en una fuente verde con florcitas rosadas.

Consejo de provecho general para gandes y chicos:
el pescado de mar no tiene gusto a entrejambe.

Dígale a su médico que Ud. no come pescado y verá lo que él le dirá.

—La reputísima madre que lo  parió!! —xxxxx dijo el Dr. Planck.

No todo lo que se pesca se puede comer. Ejemplo de ello el Congo Belga.

Hay religiones que prohibe n comer cerditos, vaquitas y homúnculos pero ninguna prohibe pescar.

No compre cualquier pescado. Compre callorhyncus callorhyncus L.

Desde tiempos prehistóricos se come pescado, y más aún x: trufas con ceniza.

Enseñe a sus niños a comer pescado y ríase después de las espinas:

ja ja ja

je je je

ji ji ji

Nota: Atención de Sylvia Molloy. Escritos en colaboración con Pizarnik en París. Los errores tipográficos son de la versión original.