11 de Diciembre de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 52
Año: 1996
Autor: Susana H. Haydu
Título: Alejandra Pizarnik: Evolución de un Lenguaje Poético

Naturaleza

La naturaleza en Pizarnik sirve para indicar estados psicológicos, sueños, ensueños. Esos estados pueden ser de alegría o de terror. A través de su poesía tomará de los referentes externos —viento, lluvia, sol, pájaros, paisajes, jardín— lo que simbolice para ella un estado de alma. Les adjudicará a estos signos cualidades no poco terribles; los hará suyos, imbricándolos en su poesía como personajes, creando campos semánticos que nos llevan a paisajes extraños y maravillosos, o terribles, que tienden a obliterar la realidad cotidiana. El tema de la naturaleza, se utiliza sólo en función de situaciones subjetivas. Dirá la palabra, el signo, que siempre significará otra cosa: “Aún si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden”. Y luego dirá: “Y el jardín de las delicias es el verdadero jardín, que es siempre otra cosa”. En el principio la imagen del jardín estaba a veces relacionada con la idea de paz y de felicidad, más allá de la muerte, como en el final de “Piedra fundamental” donde dice:

Nadie puede salvarme pues soy invisible,
aun para mí que me llamo con tu voz.
En donde estoy? Estoy en un jardín.
Hay un jardín.15

Es el jardín como paraíso perdido pero recuperable, la posibilidad última del Edén. “Al negro sol del silencio las palabras se doraban”. Un sol negro, un viento desolador: “Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro”. El viento tiene siempre connotación trágica y negativa. No es ya el aire, como elemento esencial de paz, símbolo del espíritu, sino la tormenta, la furia desatada: “Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado, yo hablo”.16 Es decir que el poeta está siempre a merced de ese viento que arrasa con todo. “Pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí”.17 Será imagen de destrucción y desgaste en toda su poesía. “Escribo contra el miedo, contra el viento con garras que se aloja en mi respiración”.

A medida que avanza en la composición de una poesía cada vez más desnuda, sus imágenes de la naturaleza adquieren una tonalidad cada vez más sombría: el jardín es triste, las lilas cubren la muerte. Asimismo, vemos que todos estos temas son sólo alusiones, sugerencias, para representar su terror, su desolación:

Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición.18

En un constante juego de oposiciones, se opondrá a la luz, al sol: “No me hables del sol porque me moriría”, que nos recuerda otros versos de Ricardo Molinari, también en oposiciones y utilizando el oxímoron: “Día hermoso como una puñalada”. “El jardín en ruinas”, “el viento negro”, “jardín de lilas del otro lado del río”, siempre inalcanzable, y la reina, que es loca, y yace “bajo la luna, sobre la triste hierba del viejo jardín”.

En El infierno musical, la noche cobra una adjetivación amenazadora: “Estoy triste en la noche de colmillos de lobo”,19 y las imágenes adquieren una dimensión aún más apretada y tensa. Pizarnik utiliza todo referente externo en un contexto de desgracia: “Con una esponja húmeda de lluvia gris borraron el ramo de lilas dibujado en su cerebro”.20 Las metáforas desaparecen, en un lenguaje que no nos da tregua, ni suaviza el eje sintagmático, conceptual: “Las metáforas de asfixia se despojan del sudario, el poema. El terror es nombrado con el modelo delante, a fin de no equivocarse”.

Así continuará en otros textos de este libro, donde el escenario, dentro de esa naturaleza que nos propone, será siempre sombrío: “Hay cólera en el destino, porque se acerca, entre las arenas y las piedras, el lobo gris”.21 Un cuadro de aridez y desierto.

Aún un tema como el tema del jardín, que trae a la memoria tanta connotación de paz, de belleza, se convierte en un espacio prohibido, inalcanzable. Así dirá:

en la noche del corazón

en el centro de la idea negra
ningún hombre es visible.
Nadie está en algún jardín.22

Y luego reaparece esta idea, en un pasaje que es intertexto borgiano:

Te dimos todo lo necesario para que comprendieras
y preferiste la espera
como si todo te anunciase el poema
(aquel que nunca escribirás porque es un
jardín inaccesible).23

Borges escribe: “Has gastado los años y te han gastado y no has escrito el poema”. Ese poema es para Pizarnik inaccesible. Los símbolos de cada objeto van cambiando dentro de las metáforas.