22 de Abril de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 31
Año: 1994
Autor: María Antonia Gallart
Título: La Educación para el Trabajo en el MERCOSUR

IV. Aspectos laborales

Los procesos económicos llevados a cabo en América Latina obviamente tuvieron sus impactos en los mercados de trabajo. Las tendencias más generales que pueden señalarse han sido la disminución de las oportunidades de empleo en el sector formal y una caída en los ingresos generados por los trabajadores. La tasa anual de crecimiento del sector informal y del sector de las pequeñas empresas fue muy superior a la del empleo formal en empresas medianas y grandes (6,7, 7,5 y 0,5 respectivamente). Asimismo, dentro del sector formal, la tasa de crecimiento del empleo público fue superior a la del conjunto del empleo formal privado (3,7 y 2,9 respectivamente).

Estos incrementos diferenciales en las oportunidades de empleo se manifestaron en una modificación en la inserción de los ocupados: se incrementa la participación en las empresas pequeñas y el sector informal (que pasan de concentrar el 39% de los ocupados en 1980 al 51% en 1989), y correlativamente disminuye su participación en las empresas medianas y grandes (del 40% al 30%) (PREALC 1991a).

En lo que respecta a la evolución de los salarios e ingresos medios reales, entre 1980 y 1989 se operó una disminución que alcanzó el 20% (PREALC 1991b).9

El crecimiento del empleo en el sector moderno para la mayoría de los países de la región fue, por lo tanto, inferior al evidenciado en el sector informal. Esta tendencia fue acompañada en un decrecimiento de los ingresos reales particularmente en los sectores menos favorecidos de los mercados de trabajo.10

Analizando con mayor detenimiento lo ocurrido en la década de los ochenta en los mercados de trabajo del MERCOSUR, lo que se observa es que, en cuanto a la tasa de desempleo, salvo el caso del Brasil (donde desciende del 6,2% al 3,3%), tanto en la Argentina como en Paraguay y Uruguay éstas ascienden entre 1980 y 1989 (en el caso de Argentina del 2,6% al 7,6%, en el de Paraguay de 3,9% a 6,1% y en el de Uruguay del 7,4 al 8,5%) (cuadro 5).

La disminución de las oportunidades de empleo se hicieron notar en el incremento de la proporción de PEA en el sector informal urbano que pasó, en Argentina del 26 al 29%; en Uruguay del 16% al 19%, en Brasil del 23% al 29% y en Paraguay del 39% al 40% (ver cuadro 5).



CUADRO 5
Países del MERCOSUR clasificados según
variables laborales seleccionadas
Variables Laborales Argentina Brasil Paraguay Uruguay
Tasa de desempleo 1989* 7.6 3.3 6.1 8.5
Sector informal urbano 1989* 29 29 39 19
Variación acumulada de salarios mínimos reales 1980-1989* -32 -31 -37 -21
Variación acumulada de salarios reales industriales 1980-1989* -25 -1 8 21
 
Tasas de actividad seleccionadas por edad 1980*  
10-14 5.1 14.5 11.7 4.1
15-19 39.7 47.8 45.8 42.5
30-34 65.2 64.4 62.3 70.2
45-49 61.3 58.8 57.6 66.2
50-54 55.6 53.9 55.4 31.1
55-59 46.7 47.3 53.3 50.8
60-64 29.5 37.7 46.5 33.9
65 y más 9.5 24.3 28.8 9.3
 
Estructura de la PEA por sectores 1980**        
Total 100.0 100.0 100.0 100.0
Primario 13.1 31.2 48.6 18.8
Secuandario 33.8 26.6 20.6 29.2
Terciario 53.2 42.3 30.9 55.1
 
Estructura de la PEA por est. ocup. 1980***        
Total 100.0 100.0 100.0 100.0 a)
Estr. no manuales 42.7 27.3 s/d 38.6
Estr. man. en sec. y serv. 34.4 29.3 s/d 33.2
Trab. en serv. pers. 12.3 12.7 s/d 11.8
Estr. man. primarios 10.6 30.7 s/d 16.4
 
Nivel de Instrución de la PEA (25 a 34 años) 1980***        
Total 100.0 100.0 s/d s/d
Siete y más años de instrucción aprobados 66.5 35.2 s/d s/d
De 0 a seis años de instrucción aprobados 29.6 58.5 s/d s/d
Inform. incompleta 3.9 6.3 s/d s/d
Nota: a) corresponde al Censo de 1975.
Fuentes:  *PREALC 1991; **CEPAL 1988; ***CEPAL 1989.


En cuanto a la variación acumulada de salarios mínimos reales entre 1980 y 1989 la situación es particularmente dramática en Brasil (-31%) Argentina (-32%) y Uruguay (-21%), el único caso en el que dicha variación es positiva es el de Paraguay (37%). Si se considera la variación acumulada de los salarios reales en la industria, Argentina muestra el mayor deterioro (-25%) ya que en Brasil prácticamente se mantienen estables (-1%) y en Paraguay y Uruguay se incrementan (8% y 21% respectivamente) (PREALC 1991a).

Si bien, el deterioro del mercado de trabajo impactó en las condiciones de vida de la población, dicho deterioro se hizo sentir más fuertemente en Argentina y Uruguay, en donde la extensión de la pobreza pasó en el primer caso del 9 al 13% y en el segundo del 11 al 15%.11 El incremento en Brasil fue reducido (del 39 al 40%) aunque cabe destacar las enormes diferencias en lo que hace a la magnitud de la extensión de la pobreza entre los países (Brasil duplica a la de la Argentina y Uruguay).

La falta de oportunidades de empleo en el sector formal plantea desafíos en la articulación entre la educación y el trabajo, ya sea si se los considera desde el punto de vista de la población que actualmente se encuentra en las posiciones ocupacionales menos ventajosas del mercado de trabajo (ocupados en el sector informal) o desde algunas características individuales de los trabajadores, que conducen a que posean menores oportunidades ocupacionales (niños, jóvenes, algunos grupos de mujeres y los carenciados educativos).

En este sentido, la situación de la fuerza de trabajo de los distintos países establecerá prioridades de políticas y determinación de grupos objetivos diferentes entre los países del MERCOSUR.

Uno de los temas que plantea situaciones diferenciales, además de los ya citados sobre la representación relativa de la población en el sector informal urbano, en las áreas rurales y con bajos niveles de educación formal, es el de los niños y jóvenes trabajadores. En este sentido, la tasa de actividad de los jóvenes entre 10 y 14 años de edad en el Brasil y en el Paraguay (14,5% y 11,7%) son muy superiores a las evidenciadas para el Uruguay y la Argentina (4,1% y 5,1%).

El fenómeno del trabajo infantil en Brasil y en Paraguay no parece estar asociado sólo al hecho de que ambos poseen una proporción de población más alta residente en zonas rurales, ya que, por ejemplo en Brasil la tasa de participación de estos jóvenes en áreas urbanas duplica a las observadas para el total de los jóvenes en Argentina y Uruguay. Las condiciones económicas de las familias de estos niños atentan contra la posibilidad de descargarlos de responsabilidades y de liberarlos del tiempo necesario para que puedan acceder o mantenerse en el sistema educativo. Esta situación trae aparejado un abandono temprano del sistema educativo, lo cual genera un círculo vicioso de marginalidad social, ya que dichos niños estarán confinados a mantenerse en los sectores menos favorecidos del mercado de trabajo.

Cabe señalar que no sólo se detecta una entrada más joven al mercado de trabajo sino también una permanencia más prolongada: las tasas de participación de personas en edades avanzadas es muy superior en Brasil y Paraguay que en Argentina o en Uruguay.

En cuanto a la forma de inserción de la población económicamente activa por sectores de actividad, nuevamente puede observarse una marcada similitud entre la Argentina y el Uruguay (cuadro 5). En ambos, la mayor parte de la PEA se encuentra en el sector servicios seguido por el sector secundario y luego por el primario. En cambio la estructura es bastante diferente en Brasil y Paraguay en donde todavía la proporción de población ligada a las actividades primarias es muy elevada. Citando los casos extremos, mientras en la Argentina la proporción de PEA en las actividades primarias es del 13%, en el Paraguay es del 49%. Cabe señalar que a pesar de que en Brasil y Paraguay una importante proporción de la PEA está desarrollando actividades en el sector primario, en Brasil la proporción ligada al sector secundario y terciario es superior a la que se observa en Paraguay.

Otro dato que muestra a las claras las diferencias entre los países en lo que respecta a las características de la fuerza de trabajo es el de la distribución de la PEA por estratos ocupacionales12 (cuadro 5). En la Argentina los estratos no manuales concentran un 43% de la PEA, mientras que en Brasil a un 27%. Uruguay se encuentra en una situación más parecida a la de la Argentina (38,6%). Sin embargo la representación de los trabajadores en los estratos manuales en el sector secundario y terciario son bastante parecidos en estos tres países (representan en  Argentina un 34%, en Brasil un 29% y en Uruguay un 33%).  Las diferencias se explican  entonces  porque  en  el  caso brasileño la proporción de PEA en estratos manuales primarios es mucho más elevada que en Argentina o en Uruguay (31%, 11% y 16% respectivamente).

Por último, las diferencias en los perfiles de la fuerza de trabajo también se manifiestan en los niveles de educación de la PEA. Mientras en Argentina, el 67% de los jóvenes activos entre 25 y 34 años de edad han aprobado al menos siete años de instrucción formal, la proporción es del 35% en el caso de Brasil (cuadro 5).

En síntesis, la crisis de los ochenta impactó en los países del MERCOSUR  incrementando  la  brecha entre segmentos diferenciados del mercado de trabajo y éste es uno de los temas claves para la década de los noventa. Cabe también señalar la gran heterogeneidad entre estos países, la cual como se verá más adelante determina agendas de políticas  referidas a la articulación entre educación y trabajo diferenciadas.