October 24, 2017
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Collection: INTERAMER
Number: 30
Year: 1994
Author: María Beatriz Fontanella de Weinberg
Title: El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana

 

INTRODUCCIÓN

ESTUDIOS SOBRE HISTORIA LINGÜÍSTICA HISPANOAMERICANA

El tema, que ha despertado gran interés en los últimos tiempos, ofrece cada vez nuevos atractivos, ya que el avance de los estudios históricos sobre el español americano ha permitido, por un lado, progresar notoriamente en su conocimiento y, por otro lado, ha producido el típico fenómeno existente en el adelanto científico en que al investigador, igual que al caminante de nuestras extensas pampas, a medida que adelanta en su marcha, el horizonte se le amplía y se le aleja.

Si analizamos brevemente la situación de los estudios sobre la historia del español en América podemos ver con claridad que en el último cuarto de siglo se han realizado avances sólidos y concretos que superan todo lo que se había progresado hasta entonces. En efecto, hasta mediados de nuestro siglo, los trabajos referidos a la historia del español de América se centraron especialmente en el análisis de diversas teorías sobre el origen de los rasgos característicos del español americano. En el debate de esas teorías, los autores se basaron por una parte en argumentos de tipo demográfico y, por otra, —en lo estrictamente lingüístico— en los testimonios de gramáticos y filólogos, en el estudio de las rimas y en las conclusiones extraídas de la comparación de los resultados dialectales actuales en España y en América. De tal modo, en su trabajo sobre el origen del seseo americano, Amado Alonso afirma que se ha basado en el estudio de “las rimas de los poetas coloniales y las noticias directas o indirectas que podamos hallar en las numerosas gramáticas de lenguas americanas” (Estudios lingüísticos hispanoamericanos, 110), y para el caso de las confusiones y alteraciones de -r y -l se propone hacer “el examen panorámico de algunos fenómenos fonéticos actuales muy extendidos”, para realizar luego “la denuncia de las cuestiones histórico-lingüísticas conexas” (263). Si bien Alonso en su “reajuste del tema” del seseo, propone la realización de estudios sistemáticos sobre documentos americanos, sólo más de quince años después estos darán sus frutos.

Entre 1955 y 1965 comienzan a aparecer trabajos en los que se utilizan fuentes documentales, pero sólo hacia fines de la década de 1960 comienza una nueva etapa que se caracteriza por la realización de estudios documentales sistemáticos sobre la evolución de rasgos específicos en determinadas regiones americanas. Se puede estimar que esta etapa comienza con el trabajo de Olga Cock de 1969 sobre la evolución de las sibilantes en el Nuevo Reino de Granada, que constituye aún, a más de veinte años de su publicación, un modelo por su seriedad y rigor metodológico. A lo largo de la década de 1970 distintos investigadores —Guillermo L. Guitarte, Juan M. Lope Blanch, María Beatriz Fontanella, Claudia Parodi y Elizabeth Luna Trail, entre otros— llevan a cabo un conjunto de estudios sobre el desarrollo de fenómenos específicos en diferentes regiones de América.

En la década siguiente, podemos considerar que comienza una nueva etapa, ya que empiezan a publicarse trabajos más amplios que, por su alcance, conllevan no sólo un cambio cuantitativo sino también cualitativo con respecto a los realizados hasta entonces. Se trata de varios volúmenes, en los que se realizan estudios de conjunto sobre la evolución lingüística en distintas regiones de América Hispánica. En esta línea de investigación se sitúan los trabajos de Manuel Álvarez Nazario sobre Puerto Rico, de 1982; los de María Beatriz Fontanella sobre el español bonaerense, de 1982, 1984 y 1987; el de Elena Rojas sobre Tucumán, de 1985; y el de Miguel A. Quesada, de 1990, sobre Costa Rica.

Los avances efectuados en las dos últimas décadas en el estudio del español de América han permitido, por una parte, un conocimiento mucho más sólido del desarrollo de determinados fenómenos lingüísticos —seseo, yeísmo, confusión de líquidas, etc.— y, por otra parte, tener una visión global de la evolución de la lengua en varias regiones. Es indudable que para contar con un panorama de conjunto de la historia del español en nuestro Continente se requiere aún realizar estudios que profundicen en distintos aspectos de las variedades ya analizadas, así como de trabajos globales en otras regiones americanas, ya que puntos fundamentales como Santo Domingo, México y Lima aún no han sido estudiados con esa perspectiva.

Por otra parte, los avances ya realizados abren también la perspectiva a trabajos parciales que aborden temas específicos, que muchas veces son vistos sólo lateralmente en los estudios sobre historia de la lengua. Ese ha sido el propósito de este volumen, en el que se reúnen dos estudios sobre fórmulas de tratamiento, uno sobre algunos aspectos del léxico hispanoamericano de los siglos XVI y XVII, otro sobre la evolución de las actitudes lingüísticas en dos regiones de América Hispánica y otro sobre el habla rural del siglo XIX en la República Oriental del Uruguay.

La presencia de dos estudios sobre las fórmulas de tratamiento puede explicarse por varios motivos. En primer lugar, las fórmulas de tratamiento presentan un gran interés tanto desde el punto de vista sincrónico, por su importancia en la interacción lingüística y por la gran complejidad que el análisis de su sistema suele revelar, como desde el punto de vista diacrónico, por la acelerada posibilidad de cambios que sus sistemas suelen presentar, lo que se explica por la íntima conexión existente entre las fórmulas de tratamiento y la realidad social, que suele determinar que los cambios histórico-sociales se correlacionen muy directamente con cambios en los sistemas de tratamiento. En segundo lugar, las fórmulas de tratamiento están estrechamente relacionadas con uno de los fenómenos más característicos del español americano, el voseo. En el caso concreto de los dos trabajos sobre la cuestión incluidos en este volumen, el que me pertenece toma como tema central los usos de tratamiento en el español americano de los siglos XVI y XVII. El tema resulta de gran interés, tanto en lo que se refiere a las formas nominales, por su complejidad y elevada formalidad que las distancian totalmente de los usos modernos, como en lo que tiene que ver con las fórmulas pronominales. Estas últimas muestran también un sistema notablemente complejo, con un conjunto de puntos débiles, que explican los posteriores cambios producidos, que desembocan en dos sistemas diferentes: el tuteante, que se impondrá en España junto con determinadas regiones de América, y el voseante, que se emplea en otras regiones del territorio americano.

El trabajo de Elizabeth Rigatuso se centra en la evolución de las fórmulas de tratamiento entre 1800 y 1930 en la región bonaerense. Este estudio pone de manifiesto que en esa etapa hubo importantes cambios en el sistema en estudio, que se inscriben en las pautas generales expuestas por Brown y Gilman en 1962. Por otra parte, la comparación del sistema vigente en los siglos XVI y XVII con los usos de los siglos XIX y XX muestra también una marcada evolución que corrobora lo ya señalado, en el sentido de que el sistema de fórmulas de tratamiento es especialmente proclive al cambio, a la vez que corrobora las tesis de Brown y Gilman en cuanto al sentido de los cambios hacia sistemas en los que predomina la solidaridad por encima del poder.

El trabajo de Patricia Vallejos analiza aspectos del léxico referido a la fauna, la flora y el ser humano en el Río de la Plata, en comparación con similar vocabulario en Puerto Rico. Este estudio permite observar, por una parte, la coexistencia —con diferentes matices— de términos de origen hispánico e indígena en una y otra región, en la designación de la nueva realidad que se ofrecía a los ojos de los conquistadores. Por otra parte, el estudio de los contextos en los que aparecen los términos referidos a los distintos grupos humanos —en especial, los referidos a los indígenas— muestran la visión que de ellos tenían los españoles.

Adolfo Elizaincín toma como objeto de su estudio un epistolario que testimonia el habla rural uruguaya del siglo XIX. El hecho de que los estudios de historia lingüística tradicional se hayan centrado en el habla urbana y particularmente en la estándar hace que este tipo de trabajos presente un especial interés, ya que ellos analizan una realidad lingüística muy poco conocida y de la que en el pasado sólo se tomaba como referencia su reproducción en obras literarias costumbristas.

Por último, el trabajo de Mercedes I. Blanco analiza las actitudes lingüísticas de dos generaciones hispanoamericanas —la de los hombres de la independencia y la de los hijos de la independencia, en la terminología de Rosenblat— en Chile y el Río de la Plata. Este análisis muestra importantes coincidencias —la presencia de un sentimiento americanista y la búsqueda de una identidad nacional, entre otras— así como diferencias entre los pensadores de ambos lados de la cordillera.

Considero que los estudios reunidos en este volumen contribuirán en alguna medida a echar luz a distintos aspectos de la evolución del español en nuestro Continente, a la vez que a conocer mejor algunos aspectos de la evolución cultural e ideológica de nuestros países.
María Beatriz Fontanella de Weinberg