16 de Octubre de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Serie Cultural <<El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana<<Fórmulas de Tratamiento en el Español Americano (Siglos XVI Y XVII)

Colección: INTERAMER
Número: 30
Año: 1994
Autor: María Beatriz Fontanella de Weinberg
Título: El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana

III
Si consideramos ahora las características generales del sistema, podemos afirmar que en el aspecto pronominal, los usos expuestos muestran que aún en este epistolario, en el que predominan notoriamente las relaciones familiares, hay una notable mayoría de la fórmula VM, que constituye el único trato posible en las relaciones en las que predomina el respeto. De tal modo, VM resulta la forma exclusiva en todas las relaciones asimétricas en el sentido de menor a mayor poder y es también la forma predominante en relaciones simétricas. En efecto, VM se usa con exclusividad en la relación entre personas ajenas a la familia y entre parientes lejanos y casi exclusivamente entre cuñados, mientras que predomina marcadamente entre hermanos y entre primos. Sólo predomina vos en una relación simétrica, la relación entre esposos, lo que parece testimoniar que esta es la forma que expresa la intimidad por antonomasia en relaciones simétricas.

En cuanto a las relaciones asimétricas en que el destinatario está en el polo negativo del poder, vos es la forma predominante, tanto en la de tíos a sobrinos como de padres a hijos. Esta última relación es prácticamente la única en la que aparece en forma significativa , ya que en la relación entre esposos o de tíos a sobrinos aparece sólo esporádicamente y en alternancia con vos.

En el siguiente gráfico esquematizaremos los usos de los tres tratamientos considerados:14

Destinatario del tratamiento
VM
vos
Personas ajenas a la familia
Parientes lejanos
Hijo a padres
Hijo a madre
Yerno a suegro
Sobrino a tío
Cuñado a cuñado
Primo a primo
Hermano a hermano
Tío a sobrino
Esposo a esposa
Padres a hijos
X
X
X
X
X
X
X
X
X
X








X
X
X
X









X
X
 

Si tenemos en cuenta que durante el período medieval era el tratamiento íntimo y vos el tratamiento formal y que VM sólo se introdujo en el siglo XV como una forma exclusiva para los usos de máxima formalidad y respeto —en la primera mitad de ese siglo alternaba con Vuestra Alteza, como fórmula para dirigirse al Rey— es evidente que en dos siglos se había producido un cambio marcadísimo en los usos de segunda persona singular, con un avance decisivo de VM en tratamientos formales, un descenso notorio de vos, limitado a empleos en relaciones de intimidad o poder negativo, y un total retroceso de reducido a su mínima expresión, pues se lo empleaba prácticamente en una sola relación (padres a hijos) y aún en ella competía desventajosamente con vos, que era la fórmula más usada entre las dos.

Por otra parte, para tener una visión de conjunto de los usos de segunda persona singular, debemos tener en cuenta que vos cumplía asimismo otra función, dado que aún mantenía su valor de fórmula de respeto con alto grado de formalidad, en contextos de estilo cortés,15 conservando su “uso antiguo”, tal como señala un contemporáneo, el gramático Gonzalo de Correas en 1626:
I ansí en rrazonamientos delante de rreies i dirigidos a ellos se tratan de vos con debido respeto y uso antiguo. (cit. en Lapesa 1970a, 150)
Estos usos elevados de vos, aparecen en distintos documentos oficiales. Un ejemplo de este uso correspondiente a la segunda mitad del siglo XVII podemos observarlo en las Actas del Cabildo de Buenos Aires, en la designación de Juan de Reluz y Huerta como “Escribano de su Magestad”:
Os doi poder y facultad para que por el dicho tiempo de dos años useis y exerçais el dicho ofissio Bos y Vros. thenientes que nombraredes en todas las cosas y cassos a el anejas... y como os fue rematada y con calidad que usseis el dicho ofissio... que os guarden y agan guardar todas las honrras graçias merçedes franquessas livertades y preheminençias que por rraçon del dicho ofissio os deben ser guardadas.... (Joseph Martines de Salaçar, 1664, Archivo General de la Nación, Acuerdos del Cabildo de Buenos Aires, t.VI, f.369)
El uso de vos en estos contextos de alto respeto y formalidad, más elevados que la mayor parte de las relaciones en las que se emplea VM, muestra una total discontinuidad en el espectro semántico cubierto por vos, que en la práctica implica un valor polisémico.

La situación descrita pone de manifiesto un sistema pronominal de segunda persona singular que presenta numerosos puntos débiles y conflictivos.

En primer lugar, llama la atención la existencia de una forma, , que cubre una porción mínima del espectro semántico. Por otra parte, debe reiterarse que no sólo no existe ninguna relación en la que se utilice con exclusividad , sino que en ninguna es el uso mayoritario, ya que aun en la relación filial —la única en que aparece con exclusividad en determinadas cartas— la forma más usada es vos y ocupa un segundo lugar. En tales condiciones, la oposición semántica entre una y otra forma posee un mínimo rendimiento funcional y la existencia de un sistema integrado por tres fórmulas pronominales (cuatro en realidad, si incluimos él/ella) resulta muy poco económica. Debe señalarse, asimismo que la propia oposición entre VM y vos, si bien de mucho mayor rendimiento funcional que la existente entre y vos, ya que vos se aplica a un número mucho mayor de relaciones, presenta una cierta debilidad en la medida en que existe un alto número de relaciones —tratamientos a primos, hermanos, esposas, sobrinos— en las que su uso es optativo. Si comparamos con el uso actual en español en que esas mismas relaciones y varias otras claramente requieren tú/vos mientras que otras relaciones llevan decididamente usted, vemos la fragilidad del sistema en estudio, en que sólo VM parece tener un rol bien definido. Es posible que esta amplia posibilidad de usos opcionales para numerosas relaciones explique la existencia de numerosas cartas en las que alternan distintas formas en una misma relación, ya sea en párrafos diferentes o en un mismo párrafo. En este último caso, nos encontramos a un paso de una futura fusión de paradigmas. Estas alternancias se dan tanto entre VM y vos como entre vos y y aún entre las tres formas, como se puede observar en los siguientes ejemplos:
Ahora os escribe vuestra madre, hijo mío. Ahí os escribe vuestro padre, y os ha escrito otras muchas veces, y no habéis querido venir. Ahora va ahí el señor Cristóbal Gómez, si quisieres y fuera tu voluntad vente con él, que él te dará todo lo necesario.... (Lima, 1572, en Otte 461)
Señora hermana:

Muchas cartas le he enviado a v.m. y de todas no he tenido respuesta, no sé qué lo causa, pues sabe que en la tierra no hubo dos hermanos que más se quisiesen que yo y v.m.... y por eso deseo que vengáis vos y mi sobrino...

Vuestro hermano os besa las manos muchas veces y con más deseo de ver a v.m. que de escribiros.... (México, 1576, en Otte 95)

Sobrino, la presente es para hacerle saber cómo yo estoy bueno y vuestra tía está buena de salud, bendito sea Dios. Enviaisme decir en vuestras cartas que pasábais necesidad, de lo cual me pesa mucho, plega a Dios que yo estuviere en España para ayudaros como a sobrino. Más, vista la presente, pon por obra de aviaros para esta tierra.... (Lima, 1604, en Otte 455)
Otro punto crítico del sistema lo constituye la polisemia de vos, que ya hemos señalado. En efecto, resulta una situación anómala la existencia de una misma forma con dos valores semánticos tan diferenciados, que son prácticamente contradictorios, dado que —como ya hemos dicho— el vos empleado en relaciones familiares expresa poder del hablante sobre el destinatario en relaciones asimétricas o gran intimidad en relaciones simétricas, mientras que el vos de “uso antiguo” expresa, por el contrario, gran formalidad y respeto.

Otra debilidad del sistema está dada porque, más allá de la total superposición formal entre el vos íntimo y el cortés, existe una superposición formal generalizada entre las formas oblicuas de vosos, vuestro/a— y las del pronombre de segunda persona plural, vosotros/as, así como entre sus respectivas formas verbales. Si bien existen testimonios de que desde las primeras etapas del español americano la oposición entre vosotros y Vs.Ms., se encontraba debilitada, ya que ambos pronombres y sus correspondientes formas verbales alternaban muchas veces en un mismo documento, como lo muestran varios ejemplos presentes en cartas reproducidas por Otte, en la etapa 1540 - 1616, vosotros y su paradigma verbal y pronominal presentaba aún plena vitalidad en América, como puede observarse en numerosos casos, entre ellos los siguientes:16
Hijos míos muy amados:

Lo que os encargamos vuestra madre y yo, así hayáis nuestra bendición, que hagáis mucho por ser honrados y aprendáis a leer y escribir y otras cosas virtuosas, que en ello nos daréis mucho contento.... (Lima, 1599, en Otte 454)
Es indudable que este doble valor de las formas pronominales oblicuas y de las formas verbales de vos y vosotros constituía también un punto crítico del sistema, ya que en los documentos consultados en más de una ocasión se plantea una ambigüedad sobre si quien escribe se está dirigiendo a un destinatario o a más de uno, lo que también debió ser muy frecuente en la interacción oral.

Todos los aspectos reseñados muestran la presencia de un sistema pronominal de formas de segunda persona singular muy complejo y muy endeble a la vez. El conjunto de la situación permite suponer un equilibrio sumamente inestable que debía desembocar finalmente en una restructuración y un cambio en el sistema. Los distintos puntos críticos señalados hacen pensar en varios aspectos en los que el sistema debía sufrir cambios. En primer lugar, la polisemia de vos, apuntaba a la eliminación del valor de menor rendimiento funcional, el vos usado en estilo cortés, que, por otra parte, era sentido por los mismos hablantes, como “de uso antiguo”. Este proceso se cumplió con generalidad en todos los ámbitos hispanohablantes, con la excepción del judeo-español y el asturiano, cuya evolución es totalmente diferente, por lo que no se aplica el análisis que acá estamos haciendo.

Otra forma sumamente débil en su uso para segunda persona singular, era él/ella, de muy bajo rendimiento funcional en un sistema ya recargado y con superposición parcial de paradigma con VM. Este uso se perdió también rápidamente en todo el ámbito hispánico.

La tercera forma que presenta un uso conflictivo es vosotros, que en muchos casos alternaba con Vs.Ms y cuyo paradigma presentaba superposición parcial con el de vos. Es posible que el mayor uso de las fórmulas de tratamiento singular con respecto a las de plural haya incidido para que en toda América, Canarias y el occidente de Andalucía vosotros fuera gradualmente desplazado y quedara Vs.Ms como única forma de segunda persona plural.

De las tres formas restantes de segunda persona singular —VM, vos (en sus usos simétricos íntimos y asimétricos para el polo de menor poder) y —, VM presentaba un uso bien definido, cubriendo un amplio espectro semántico y funcionando como forma exclusiva en un elevado número de relaciones. En cambio las formas menos formales vos y presentaban superposición y, en el caso de , un mínimo rendimiento funcional.

Ante esta situación, era lógico pensar en una simplificación del sistema, para la que se ofrecían tres alternativas:
1) Eliminación de vos y su paradigma.
2) Eliminación de y su paradigma.
3) Fusión de ambos paradigmas.
Las tres alternativas presentaban ventajas y desventajas, lo que explica, a mi juicio, que no haya habido una solución uniforme en todo el mundo hispánico.

Así, la primera posibilidad —uso exclusivo de y su paradigma como forma de segunda persona singular íntima y eliminación de vos y su paradigma— tiene como ventajas solucionar, por una parte, la superposición con las formas pronominales oblicuas y con las formas verbales de vosotros y, por otra parte, la polisemia con vos formal. Presenta, en cambio, la desventaja de que la forma elegida es , que, como hemos visto, tenía una mínima cobertura semántica, ya que sólo se lo utilizaba en el polo - poder en las relaciones asimétricas en que el poder estaba más acentuado. Por lo tanto, para un funcionamiento efectivo dentro del sistema de formas de tratamiento, debía expandir su valor semántico, de modo que constituyera una verdadera contraparte íntima de VM, abarcando en la práctica los usos que en el período estudiado cubría vos.

La segunda posibilidad —eliminación de y su paradigma y permanencia de vos y su paradigma como única forma de segunda persona singular— tiene como ventaja que la forma triunfante hubiera sido la que cubría en ese momento la totalidad del espectro semántico de los usos íntimos de segunda persona singular, compartiendo sólo algunos con , mientras que la desplazada cumplía un papel prácticamente marginal en el sistema. Pero, por otra parte, plantea una serie de problemas para su uso concreto, ya que se mantiene la polisemia con vos formal y la superposición parcial del paradigma con las formas oblicuas de vosotros.

Por otra parte, las formas de vos presentan una serie de características que hacen que no aparezcan bien integrados en el sistema de las formas singulares. En efecto, si comparamos los sistemas integrados por los pronombres singulares con y con vos como formas de segunda persona singular, esto resulta fácilmente observable:

Sistema con tú
 
1ra. pers.
2da. pers.
3ra. pers.
Sujeto
yo
él/ella
Término de complemento
ti
él/ella
Objeto directo
me
te
lo/la
Objeto indirecto
me
te
le
Posesivo
mi/mío
tu/tuyo
su/suyo
 
Sistema con vos
 
1ra. pers.
2da. pers.
3ra. pers.
Sujeto
yo
vos
él/ella
Término de complemento
vos
él/ella
Objeto directo
me
os
lo/la
Objeto indirecto
me
os
le
Posesivo
mi/mío
vuestro
su/suyo

Resulta muy claro que la integración paradigmática de las formas de tanto para la función objeto como para posesivo es mucho mayor, ya que da lugar a las series me, te, le para objeto indirecto —las tres formas constituidas por la secuencia de consonante + vocal e, (Ce)- y me, te, lo/la (integradas por consonante + vocal CV), mientras que para el posesivo en todos los casos se da con regularidad la alternancia entre una forma átona monosilábica con la estructura CV y una forma tónica bisílaba. En cambio, la alternativa con las formas de vos no sólo rompe estas regularidades, sino que las formas vos y vuestro aparecen formalmente ligadas a nos y nuestro que semánticamente corresponden al plural. Esta situación debe tenerse en cuenta, dado el gran peso que la integración paradigmática posee en la evolución de las formas pronominales y verbales, tal como lo ha puesto de manifiesto Yakov Malkiel en 1968.

En el caso que estamos considerando es indudable que la presión paradigmática sumada a los distintos factores ya considerados, incidió en que el paradigma total de vos no perdurara prácticamente en ninguna región americana.17

La tercera posibilidad a que hemos aludido es la de que se integrara un paradigma mixto del que participasen formas de vos y de . Esta posibilidad se veía apoyada por el hecho de que no tenía un espacio semántico exclusivo sino que se superponía a una porción del espectro más amplia propia de vos. Por otra parte, como hemos visto anteriormente, la alternancia de formas correspondientes a uno y otro pronombre en una misma carta —y muchas veces en un mismo párrafo— era muy frecuente en la segunda mitad del siglo XVI y primera del siglo XVII, lo que en sí podía significar un primer paso hacia una fusión paradigmática. Esta mezcla de paradigmas se hace cada vez más frecuente, tal como se puede observar en los Léxicos de Boyd Bowman de 1971, 1982 y 1983, dado que las mezclas presentan mayor proporción en el siglo XVII que en el XVI y en el siglo XVIII que en el XVII.

En cuanto al carácter que esta solución tendría frente a la situación previa, en primer lugar debemos señalar que un paradigma pronominal mixto como el que finalmente triunfó en las regiones voseantes de América, integrado por vos como sujeto y término de complemento, junto a te, tu/tuyo para objeto y posesivo, resulta satisfactorio en cuanto mantiene en las posiciones tónicas (sujeto y término de complemento) a vos, la forma con mayor uso y mayor extensión en el espectro semántico.

Otra ventaja de esta solución es que evita la superposición con formas objeto y posesivas de vosotros que planteaba el mantenimiento de todo el paradigma de vos,18 al mismo tiempo que elimina en gran medida la polisemia con respecto al vos formal, ya que la presencia de formas objeto y posesivas diferentes contribuye a desambiguar su uso en muchos contextos. La alternativa de emplear formas verbales distintas de las estándar (vos sos, amás, tenés) así como la combinación con formas verbales de singular (vos eres, amas, tienes) que en algunas etapas tuvo aún mayor extensión que la actual en territorio americano,19 también constituía una solución tanto para la superposición con las formas verbales de vosotros, como con vos formal.

El resultado de la fusión entre los paradigmas pronominales de vos y , poseía también desde el punto de vista formal la ventaja de una excelente integración con las restantes formas personales de singular, ya que el paradigma resultante era el siguiente:
 
Sistema con fusión paradigmática
 
1ra. pers.
2da. pers.
3ra. pers.
Sujeto
yo
vos
él/ella
Término de complemento
vos
él/ella
Objeto directo
me
te
lo/la
Objeto indirecto
me
te
le
Posesivo
mi/mío
tu/tuyo
su/suyo
 

Las formas de segunda persona singular aparecen perfectamente integradas en este sistema, puesto que si bien la forma sujeto no posee mayor similitud formal con las oblicuas, esto ocurre también en las otras personas (cfr. yo frente a mí, me, mi/mío). Por otra parte, sujeto y término de complemento coinciden entre sí, como ocurre con la tercera persona. En cuanto a la integración de las formas de las distintas personas entre sí, se cumple perfectamente con el paralelismo de las formas objeto y del posesivo lográndose un sistema perfectamente equilibrado.

Como desventaja de esta solución, podemos señalar que presentaba el problema de requerir todo un complejo proceso de restructuración, por el cual se constituye un único paradigma a partir de dos previos.20 Este proceso de fusión paradigmática debió tener mucha mayor resistencia en las regiones en que la lengua estaba en un proceso más avanzado de estandarización, ya que la presión normativa debió constituir una importante barrera para la erosión de categorías que implicaba el proceso de fusión, tal como oportunamente lo señaló Rafael Lapesa (1970b), al referirse especialmente al proceso de fusión paradigmática ocurrido entre las formas verbales de vos y .

Esto explica que el proceso no haya arraigado en el español metropolitano, ni en las cabeceras de los dos grandes virreinatos americanos, México y Lima. En estos dos últimos casos, la documentación recogida por Boyd-Bowman en su Léxico Hispanoamericano de los siglos XVII y XVIII, de 1982 y 1983, muestra fusiones paradigmáticas. Sin embargo, la presión normativa local, en contra de un uso antietimológico, unida al avance de la solución escogida en la península ibérica —la expansión semántica de y el desplazamiento total de vos y su paradigma— habrán determinado que el uso de fusiones paradigmáticas quedara reducido primero a los niveles socioeducacionales más bajos y finalmente fuera totalmente desplazado.

En cuanto a las regiones americanas más marginales, la fusión paradigmática, con el mantenimiento en las funciones más conspicuas de la forma vos, respetando su valor semántico de la segunda mitad del siglo XVI y primeras décadas del XVII, fue la solución escogida en una amplia medida.21

[I] [II] [III] [IV] [NOTAS] [ BIBLIOGRAFÍA]