22 de Julio de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Serie Cultural <<El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana<<Fórmulas de Tratamiento en el Español Americano (Siglos XVI Y XVII)

Colección: INTERAMER
Número: 30
Año: 1994
Autor: María Beatriz Fontanella de Weinberg
Título: El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana

NOTAS

1. Véase al respecto la siguiente afirmación de Labov en “Building on Empirical Foundations,” Perspectives on Historical Linguistics, ed. W. Lehmann y Y. Malkiel (Amsterdam: J. Benjamins, 1982) 20. “Historical linguistics may be characterized as the art of making the best use of bad data, in the sense that the fragments of the literary record that remain are the results of historical accidents beyond the control of the investigator.”

2. Así, por ejemplo, Claudia Parodi, en su estudio de 1978, se ha basado en las formas empleadas en obras teatrales, que si bien constituyen un material importante como tal, dejan la duda de en qué medida están reflejando normas propias del género o usos literarios del autor.

3. Excluye, por lo tanto, correspondencia oficial, cuyas fórmulas de tratamiento no consideramos en este trabajo.

4. Una situación diferente presentan las formas verbales, para las que hay que tener un especial cuidado con la lectura, ya que formas como teme, temes, teméis, temiés, temís, son fácilmente confundibles, más aún teniendo en cuenta que en la época el acento gráfico estaba prácticamente ausente.

5. Debido a la baja frecuencia de él/ella, a que comparte con VM su paradigma verbal y a que está semánticamente muy próxima, hemos computado su presencia —o la ausencia de formas pronominales y el uso verbal de tercera persona— junto con VM.

6. En estudios posteriores, Brown ha reemplazado la noción de poder por la de estatus. Véase Brown, Psicolingüística (México: Trillas, 1981) 301. En este estudio hemos mantenido básicamente el concepto de poder, ya que en términos generales se adecua a la situación descrita.

7. Sobre el valor semántico de estas formas existen varias definiciones de los propios contemporáneos. Véase, por ejemplo, la descripción que da Juan de Luna en 1620, citada por Lapesa en 1970a, 147.

8. Consideraremos en forma global el material, sin subdivisiones cronológicas ni geográficas, dado que nuestro propósito es ofrecer un panorama de conjunto de los usos registrados y que una primera revisión parece mostrar un empleo bastante estable y generalizado, aunque, sin duda, un estudio más particularizado permitirá afinar el análisis.

9. Dentro de las relaciones familiares, hemos tomado como punto de partida básico para distinguir entre relación simétrica y asimétrica la pertenencia o no a la misma generación, si bien como veremos más adelante, al tratar la relación entre hermanos, hay otros aspectos, como el sexo, que deberían tomarse en cuenta para un análisis más fino.

10. Otro factor que el texto de las cartas permite observar en algunos casos es que el destinatario sea hermano mayor o menor, ya que la primera circunstancia parece favorecer el uso de VM y la segunda el uso de vos. La incidencia de las variables sexo y mayor edad en una relación aparentemente simétrica como la de hermanos muestra que en el sistema de tratamientos de la época predominaba marcadamente la noción de poder sobre la de solidaridad, corroborando la tesis de Brown y Gilman.

11. Utilizamos la denominación “relación simétrica” con las salvedades ya apuntadas para el caso de hermanos, que muy probablemente se extienden a las de esposos y primos.

12. El valor afectivo de “hermano/a” se ve corroborado, ya que también lo utiliza un autor para dirigirse a un amigo al que lo une una relación muy afectuosa.

13. Según informa Elena Rojas (275), hasta el siglo pasado perduraba en Tucumán el uso de hermana como fórmula de tratamiento con la esposa. Rojas da el siguiente ejemplo:
Adios mi querida hermanita hasta mi vuelta que sera pronto, tuyo afectísimo hermano. (J. C. Álvarez, carta a su mujer, 1815)
14. Señalamos con barras rayadas los casos en que el tratamiento en cuestión no llegue al 20% de los usos. No incluimos aquellos tratamientos que no aparecen nunca como tratamientos exclusivos en ninguna carta y sólo se dan en alternancia con otros. Tampoco incluimos él/ella por su mínimo uso y porque en muchos de los casos se encuentra en la situación que acabamos de expresar.

15. Sobre el concepto de “estilo cortés”, véase McIntosh 98.

16. El uso de vosotros y sus formas verbales en cartas familiares se prolonga hasta la primera mitad del siglo XIX en el español bonaerense, aunque ya sin oposición con ustedes y con mezcla de los paradigmas de ambas formas, como puede verse en los siguientes ejemplos:
Estido Nicolas: vosotros discurren y disponen muy bien prqe estan en la tierra de la jarana.... (1812)

Habeis de ser victima vos y Thomas, si os quedais en esa en un suceso adverso... yo estoy ya fuera de esa plaza y aunqe no tenga tan buena vista como ustedes.... (1812)
17. La única excepción la constituye un uso residual de vos con sus formas oblicuas etimológicas que ha sido descrito en la zona central de Cuba (Véase al respecto el trabajo de Blanco Botta de 1982).

18. García, De Jonge, Nieuwenhuijsen y Lechner (1990) en su estudio sobre el surgimiento de la forma vos-otros como pronombre de segunda persona plural tónico en los siglos XIV y XV consideran como un factor que incidió en él la diferenciación con respecto a vos usado para segunda persona singular. La constitución del paradigma mixto de vos en el español americano cerró el círculo, conformando dos paradigmas totalmente diferentes para ambos pronombres —vos, te, tu/tuyo y vosotros, os, vuestro— aún en las formas átonas.

19. Así, en la región bonaerense se usó la combinación vos + formas verbales tuteantes durante la primera mitad del siglo XIX.

20. Algunos autores que consideran el arcaísmo como un rasgo característico del español americano han puesto como ejemplo de tal arcaísmo el voseo. El análisis que acabamos de hacer muestra que, más allá de que no consideremos acertado utilizar una variedad como metro patrón por el que se miden las demás variedades como arcaizantes o no, se trata, por el contrario, de un fenómeno innovador en la medida en que implica toda una restructuración del sistema. (Para una crítica del presunto arcaísmo del español americano, véase Lope Blanch 1968 y Fontanella de Weinberg, 1977, 1991).

21. Así lo muestran, por ejemplo, el uso de fines del siglo XVII y principios del XVIII de la monja chilena Úrsula Suárez (véase al respecto el estudio de Lavin de 1990) y las cartas de las bonaerenses Gabriela y Rosa Basabilvaso (citadas en mi estudio de 1989).

22. Téngase en cuenta además que —como lo hemos señalado— este material excluye usos de carácter oficial, cuyas fórmulas de tratamiento eran también muy numerosas y complejas, ya que comprendían por un lado, desde las dirigidas al Rey hasta las empleadas con funcionarios de distintos niveles y atendían, por otro, a los distintos rangos de la jerarquía religiosa. Véase al respecto mi trabajo de 1989, 15-18.

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