20 de Junio de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Serie Cultural <<El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana<<Aspectos Históricos e Ideológicos de las Actitudes Lingüísticas en el Río de La Plata y Chile (1810-1850)

Colección: INTERAMER
Número: 30
Año: 1994
Autor: María Beatriz Fontanella de Weinberg
Título: El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana

Introducción

En el estudio histórico del “español de América” quedan por analizar una multitud de cuestiones que, hasta hace unas décadas, eran consideradas marginales en los estudios lingüísticos y hoy se reconocen como fértiles campos cuya investigación podría hacer enriquecedores aportes a la historia lingüística americana. Tal es el caso del análisis de las actitudes hacia el lenguaje, sobre el que varias disciplinas afines han puesto actualmente el acento. Así puede partirse de la psicología social con Lambert que aplicó el término “actitud” a lo lingüístico hace ya treinta años y llegar hasta una especialización de aquella disciplina en la psicología social del lenguaje, a la que adscriben los trabajos actuales de Howard Giles, Richard Bourhis, John Edwards y Ellen Ryan, entre otros investigadores. La sociología del lenguaje remarcó asimismo la importancia del análisis de actitudes lingüísticas cuando Fishman, en 1974, señaló la necesidad de emprender una investigación sistemática en el campo de los procesos psicológicos, sociales y culturales asociados al uso del idioma y, dentro de ellos, del comportamiento del hablante hacia su lengua.

Por otra parte, muchos estudios sociolingüísticos cubren ampliamente la posibilidad de investigación de las actitudes lingüísticas. En ese sentido Labov, en su trabajo sobre la variación y el cambio lingüístico de 1982, sitúa a la evaluación subjetiva del hablante en la tercera fase de los procesos de cambio, planteándose en qué medida estas evaluaciones subjetivas influyen en el curso del cambio sistemático (128).

Finalmente, teorías estrictamente lingüísticas, como la expresada por Coseriu en 1977, han señalado también que las concepciones ingenuas de los hablantes sobre su idioma pertenecen, en rigor, al objeto lengua y deben tenerse en cuenta como efectiva condición del lenguaje (17-18).

De esta breve síntesis se concluye que el análisis de las actitudes hacia el lenguaje puede hacerse desde diversos enfoques. En consecuencia, también su examen puede constituir un aporte no sólo a la sociolingüística y a la lingüística histórica, sino asimismo a disciplinas diferentes como la sociología, la historia de las ideas o la historia sociopolítica de una comunidad, ya que las actitudes hacia el lenguaje tienen siempre una base más ideológica que científica, y están influidas por las fuerzas sociales, culturales y políticas que operan en un grupo, comunidad o nación determinada (véase al respecto el trabajo de Simpson de 1986, 8). En ese sentido, el tema del presente artículo1 —el análisis de las actitudes hacia la lengua española en Hispanoamérica, específicamente en el ámbito del Río de la Plata y Chile, a la luz de las ideas y los procesos históricos de la primera mitad del siglo XIX— permite acercarse desde una óptica diferente al complejo fenómeno que importa la extensión del español hacia vastas regiones muy alejadas del centro lingüístico originario, el cual trajo consigo una serie de conflictos y cuestiones lingüísticas y extralingüísticas que es necesario revisar.

En este proceso resulta fundamental el hecho de que el español haya pasado de ser la lengua de una sola nación, España, para constituirse en el idioma nacional de muchos pueblos independientes distintos, lo que Guitarte denomina “extensión de la lengua” (65) que fue influida por factores extralingüísticos, históricos e ideológicos:
si la extensión de lenguas se cumple de acuerdo a los mismos principios, sus características varían de caso a caso y, ciertamente, a pesar de sus semejanzas de constitución son muy diferentes las historias del inglés y del español de América. La diferencia entre la extensión de la lengua inglesa y la de la española es, en última instancia, la diferencia entre las historias de Inglaterra y España. (65)
En el período comprendido por esta investigación, dos son los factores claves que actúan como poderosos generadores de actitudes hacia la lengua extendida o trasplantada desde España. En primer lugar, debemos considerar el factor histórico de la emancipación americana de la antigua metrópoli colonial, cuyas consecuencias sociales, políticas y culturales influyeron de modo relevante en el tema lingüístico. El segundo factor de tipo ideológico, estrechamente vinculado a la emancipación, está constituido por los conflictos de identidad de las nuevas naciones, cuya búsqueda choca con el instrumento lingüístico compartido: una sola lengua general pertenece a varias identidades nacionales. Este problema de la identidad subyace tanto en los planteamientos políticos y culturales, como en la consideración específica de la cuestión idiomática en esta etapa fundacional de las nuevas naciones hispanoamericanas.

Precisamente porque los planteos intelectuales de ese momento histórico tienen un objetivo fundacional, el tema de la lengua adquiere una relevancia y un apasionamiento particular, y aparece en la mayoría de las obras de este período, aun cuando su índole y su temática fueran muy distintas entre sí. Esto permite analizar un material muy variado —ensayos, artículos periodísticos, discursos— en el que el problema idiomático está tratado en forma directa o indirecta por autores chilenos, uruguayos o argentinos, en una etapa en la que, por ser muy reciente la constitución de los nuevos estados nacionales, los vínculos entre ellos eran aún muy firmes y estrechos. Por ello existe un clima intelectual común entre el Río de la Plata y Chile, que nos permite estudiar en forma conjunta y global los similares planteamientos que se producen en los comienzos del siglo XIX sobre cuestiones políticas y sociales, así como en lo cultural y lingüístico. Es así como pueden deslindarse dos momentos y dos generaciones distintas tanto en Chile como en el Río de la Plata: una contemporánea a la emancipación política, los padres de la Independencia —usando la denominación de Simpson para el caso de los Estados Unidos de América— y otra posterior, los hijos de la Independencia,2 que se adhieren al pensamiento romántico. Desde el punto de vista de la lengua, se observan ya en esta primera mitad del siglo las tres actitudes básicas, que coexistirán o se alternarán hasta hoy en la consideración ingenua de las cuestiones lingüísticas: el purismo, la ruptura idiomática y el equilibrio (véase mi trabajo de 1991, 136).

Precisamente nuestro análisis se estructura sobre dichas posturas ante la lengua con el objeto de mostrar cómo aquellas dos generaciones plantean algunos aspectos de la cuestión lingüística en esa etapa fundacional de su historia.