20 de Julio de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección: INTERAMER
Número: 30
Año: 1994
Autor: María Beatriz Fontanella de Weinberg
Título: El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana

Conclusión

El presente estudio nos condujo, por el camino del léxico, a una conclusión que pone de manifiesto la visión de la realidad de quienes redactaron las cartas y memorias que constituyen nuestra documentación. Es que la elección del léxico de la flora y fauna que manifiestan estos escritos, por parte de funcionarios y sacerdotes, refleja una visión predominantemente utilitaria de la realidad americana, ya que los términos que hemos registrado para el Río de la Plata podrían ordenarse como un subcampo dentro del campo de orden superior de la economía de subsistencia que domina la época.

Es así como, pese a la riqueza vegetal de las regiones consideradas, los elementos de la flora que aparecen más frecuentemente citados, tanto en el Río de la Plata como en Puerto Rico, son las plantas frutales, las hortenses y los cereales. Los árboles aparecen valorados por su madera y, en el caso de Puerto Rico, se suman las plantas de valor medicinal.

A su vez, la fauna es considerada también por su aporte a la economía. Se mencionan, entonces, individuos de los ganados vacuno, ovino, porcino, equino y caprino, así como también los camélidos, considerados en el Río de la Plata, especialmente en la región del Tucumán, entre los animales de carga. Se enumeran, además, los animales de caza, mamíferos y aves, y en el léxico de Puerto Rico encontramos gran abundancia de nombres de peces.

Por otra parte, y a diferencia de Puerto Rico —donde observamos una apreciable cantidad de préstamos indígenas, principalmente del arahuaco-taíno, y también del azteca—, no se observa en nuestras fuentes rioplatenses mayor acercamiento a las lenguas indígenas, ya que contamos muy pocos préstamos de lenguas amerindias, fundamentalmente el quechua, en segundo lugar el taíno y por último el guaraní, en el material que hemos analizado. Queda, por lo tanto, corroborado el carácter predominantemente peninsular del léxico rioplatense en los siglos considerados, aun en las parcelas que podríamos considerar más permeables a la influencia indígena.

Por último, y en relación con el indígena en sí, el predominio de términos de valor eminentemente negativo, tanto en la sintaxis atributiva como en la verbal, configura, en general, una visión desfavorable, o mínimamente valorada en la medida que utilizable, del ser humano que en estas tierras se puso en contacto con el colonizador.

Como conclusión, podemos afirmar que la lengua, en particular el léxico, se constituye de esta manera en un factor de indudable valor para el estudio de la mentalidad del conquistador y colonizador de estas regiones.