19 de Junio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 30
Año: 1994
Autor: María Beatriz Fontanella de Weinberg
Título: El Español en el Nuevo Mundo: Estudios sobre Historia Lingüística Hispanoamericana

Análisis del léxico

Flora

A su llegada a tierras del Río de la Plata, el conquistador se encontró con un terreno virgen cubierto de praderas y selvas regadas por caudalosos ríos —el Paraná y el Uruguay con sus afluentes y el gran estuario del Plata—, tierras cuya fauna y flora colmarían el interés de los sabios naturalistas.

Pese a esta riqueza, en relación con la flora, nuestros escritos se limitan, sobre todo, a elementos vegetales vinculados con la economía de subsistencia predominante en la época,4 ya que, en general, no encontramos destacadas otras virtudes de la vegetación, sino que está vista fundamentalmente en su función de alimento.

En tal sentido, la corona señaló desde el comienzo de la conquista la importancia de la actividad agrícola, favoreciendo el desarrollo de esta actividad. Así señala Francisco Morales Padrón:

A partir de 1519 se fomenta la emigración de agricultores, y a los que se decidan a pasar se les concede pasaje gratis, manutención a cargo de la Corona desde Sevilla al lugar del destino, exención de abonar alcabalas por veinte años, tierras, animales, simientes, aperos de labranza... etc. (523)
De tal manera, los vegetales que encontramos mencionados son, en su mayor parte, aquellos incorporados por los mismos españoles a estas tierras. Aparecen, entonces, como frutas de España: viñas con sus uvas, duraznos, higos, melones, membrillos, manzanas, granadas, perales, ciruelas, limas, y naranjas.
Los Españoles y Ellos tienen agora frutas despaña ^q seanplantado viñas de que secojen munchas vuas y vino durasnos higos melones membrillos y mançanas granadas. perales y çiruelos avn no an dado fruta. ay limas y naranjas.5 (Tucumán, 1582: 80)
También se destacan como plantas de España el azúcar y árboles frutales: higueras, granados, naranjos y cidras.
El dia deoy ay muchas plantas de spanya huuas asucar higueras granados y naranjos y sidras. (s/l, circa 1559: 58)
En otras ocasiones incluyen vegetales propios de estas tierras. Así mencionan, junto a otras plantas de origen europeo, el maíz, empleando de esta manera el término taíno que identifica esta gramínea base de la alimentación de los indios americanos:
Cogense trigo mayz çeuada garuanços habas ajos sebollas y otras legumbres y ortalizas despaña. (Tucumán, 1582: 80)
Otro elemento de este orden, básico de la alimentación de la zona, que también aparece con frecuencia son los frijoles o frisoles, término español que posteriormente será desplazado en la región por su sinónimo indígena porotos:
se pueden entodos los hotros meses cojer frizoles ^q es muy prinsipal bastimêto. (s/l, circa 1559: 55)
Para el caso de Puerto Rico, Álvarez Nazario se refiere también a las adaptaciones léxicas en el español de la región y señala que “Son varios los nombres de raíz castellana, correspondientes a árboles y arbustos, que se acogen durante estos siglos en el español insular, ya bien para denominar algunos las mismas especies vegetales nombradas de siempre en la lengua con tales palabras, ya bien para mencionar —en buena parte— otras especies distintas de la flora antillana que recordaban en algo la planta primera de tal o cual nombre en España” (177). Hace referencia, a continuación, a diferentes variedades de árboles frutales que, como en el caso del Río de la Plata, llegaron a Puerto Rico desde España: cidras, granadas, higos, limas, limones, naranjas. Menciona, además, otras plantas que no encontramos en nuestros documentos como los frutales corazón, mamón y plátano y las plantas medicinales palo santo, higuillo pintado, yerba de Santa María, bálsamo y manzanillo.

Afirma también que —como en nuestros documentos— abundan las denominaciones de plantas hortenses como las españolas berenjenas, calabazas, cebada, coles, lechugas, mastuerzos, melones, millo, nabos, pepinos, perejil, rábanos, zanahorias. También menciona plantas objeto de cultivo más extenso como la caña de azúcar, el arroz, el trigo y el jenjibre, denominación ésta última que no encontramos en nuestra región.

Por otra parte, en nuestros documentos del Río de la Plata, son relativamente pocos, si comparamos con Puerto Rico, los vegetales originarios de estas tierras que aparecen mencionados con sus designaciones indígenas, en los que predominan los términos de origen quechua y guaraní. Nuestros documentos nos permiten citar, además del ya mencionado taíno maíz, que figura también en su sinónimo guaraní abatí —en nuestros documentos figura en la variante abatir—, mandioca, préstamo guaraní del que se mencionan también los equivalentes taínos casabe y yuca,6 y la quínoa, voz quechua que se refiere a una planta de fruto y hoja comestibles:
abitan en las yslas otra generaçio ^qsellamâ los guaranies estos comen carne humana como arriba digo (...) e siembran e cogen abatir e calavaças. (s/l, 1527: 51)

En Sant Fran.co seda el mais y mâdioca ^q en Santo domingo se dize Casavi (...) entrâdo en El Canpo: ya no se da El Casaui. (s/l, circa 1559: 55)

Podra se lleuar desta parte muchos bastimentos de maiz frisoles y harina de yuca. (Río de la Plata, circa 1570: 65)

La gentedesta tierra (...) comen mayz frisoles quinoa ypoca algarroba y chañar. (Tucumán, 1582: 84)
Aparecen también la voz quechua papa referida al conocido tubérculo y el quechua zapallo, que designa una calabaza comestible que también vemos designada por este término español. Del mismo origen quechua, el término chañar aparece aludiendo a un fruto comestible, y, del taíno, la voz tuna designa un fruto o una planta. Por último, figuran mencionados el préstamo quechua coca, la forma yerba del Paraguay, que incluye el topónimo guaraní, y la vilca, término quechua que designa a un árbol de fruta amarga que comparan con el fruto del sebil, planta característica del Río de la Plata.
Es tierra muy abundante de papas quinoa mays y frisoles çapallos trigo mayz (sic) y çevada. (Tucumán, 1582: 82)

los carcarais ytinbus sienbran. abati y calabazas y habas y todas las otras naciones no sienbran. (s/l, 1528: 98)

oy tienen algunas grangerias los Ladinos ^q tratan con los Españoles —no tienen frutas mas ^q decardones diferentes tunas y algaRoba y chañar. (Tucumán, 1582: 80)

Se consiguio en Esteco por el medio del Sargto mor q.e oy es de su Precidio, Don Anttonio de Cabrera Çenteno el descubrim.to dela Coca. (Salta, 1670: 273)

Tambien esta descubierta conjudicial dispociz.on en la Ciu.d de San Miguel de Tucuman, la yerua del Paraguay, tenida ya por mantenimiento. (Ibid.)
tomanpor las narizes El sebil ques Unafruta como vilca hazenlapoluos y bebenla por las narizes. (Tucumán, 1582: 84)
En total anotamos trece indigenismos: tres voces guaraníes, seis quechuismos y cuatro términos del taíno. En cambio, Álvarez Nazario anota referidos a la flora de los mismos siglos en Puerto Rico, un total de treinta y nueve préstamos indígenas. Entre ellos, treinta y un términos de origen arahuaco-taíno como anón, guanábana, guayaba, mamey, pitahaya, capá, ceiba, guayacán, maga, tabonuco, úcar, cupey, caoba, ausubo, guaraguao, jagüey, majagua, maría, masa, palma de corozos, ají, batata, ajes, lerenes, maíz, maní, yautías, yuca, yucaba, yucubía y boniato; cuatro tainismos: merey, yayama, boniama y yayagua; uno de origen mixto cumanagoto-tupí: pajuy o pajuil; dos aztequismos, cacao, achiote, y uno de raíz arahuaca: cohoba, cojoba o cohiba.

A estos préstamos indígenas suma, además, algunos africanismos, que no encontramos en absoluto en nuestra región: congo, guineo, manicongo, guandú o gandú, ñame y bejuco de Angola.

En cuanto a los árboles, aparecen mencionados en nuestra zona sauces y laureles, cardones, cedros, líbanos y nogales. También se menciona la existencia de algarrobales, chañarales, derivado del quechua chañar, y pinares. En todos los casos, como se observa en los textos, los árboles son valorados por su madera o como medio de defensa, siempre dentro de la mentalidad utilitaria del funcionario que escribe:
falta de madera que nola ay Enel puerto con çinquenta leguas ala Redonda sino Es sauzes y laureles. (Río de la Plata, circa 1570: 64)

tiene los pueblos puestosenRedondo y çercados con cardones y otrasarboledasespinosas. (s/l, 1573: 69)

ay la <mas> linda gruesa y larga madera del mûdo. çedros libanos nogales laureles y otros ynfinitos generos <de>arboles diversos.  (Río de la Plata, circa 1581: 72)

tienen munchos algarrobales de Ynportançia y entre Ellos chañarales. (Tucumán, 1582: 81)

toda ella es Canpos y pinares y algunos bosques. (s/l, circa 1559: 58)
 Fauna

En la primitiva economía de la región rioplatense tiene lugar destacado también la ganadería:
Igual que en el aspecto agrícola, la Corona promulgó múltiples leyes fomentando y protegiendo la economía ganadera, que siempre contaba con ejidos y dehesas para pastar en las afueras de las fundaciones. (Morales Padrón 525)
Junto con las simientes y elementos de labranza se incorporaron desde España vacunos, caballos, cabras y cerdos, entre otros animales domésticos. Por ello también los animales que aparecen citados más a menudo en nuestras fuentes son los de cría, dejando un segundo lugar a los animales de caza.

Así aparecen mencionados del ganado vacuno (Tucumán, 1582: 84), vacas, novillos, terneras y bueyes:
yo Voluí enbiar el dicho religioso con (...) cantidad debacas nouillos y otros ganados. (Buenos Aires, 1607: 182)

menoscabado el ganado bacuno Por no matar sino bacas y terneras. (Buenos Aires, 1618: 235)

Señale sitio de tierras para Pueblo y estancias de labrança y criança con quarenta yuntas de bueyes. (Buenos Aires, 1616: 227)
Del ganado equino, aparecen las designaciones caballos y yeguas y también el híbrido mulas:
forzosam.te sean de llevar las mercadurias. En cavallos, o mulas o carneros. (Río de la Plata, circa 1581: 74)

ay muncha cria de yeguas vacas y mulas ovejas y cabras y puercos en abundançia. (Tucumán, 1582: 80)
A su vez, con referencia al ganado lanar traído de España emplean el término ovejas, que aparecen junto a otras especies traídas también de la Península como cabras y puercos.
ay muncha cria de yeguas vacas y mulas ovejas y cabras y puercos en abundançia. (Tucumán, 1582: 80)
Por su parte, el término oveja determinado por el atributo salvaje o por las construcciones del Perú o de la tierra hace referencia a distintas especies dentro de los camélidos americanos (llamas, alpacas, vicuñas):
ay muchas obejas salbajes de grandor de Vna muleta de Vn año y llebaran de peso dos qntals. tienen los pe<s>quezos muy largos, a manera de gamellos. son. extraña cosa de ver. (s/l, 1526: 99)
desta fortaleza opueblo aSantiago delestero ques dela gobernaçion de tucuman (...) hallaran mucha caza de venados y ovejas del peru. (Río de la Plata, 1573: 67)

vistaesta muestra laembio aestos Reynos con dos o tres ovejas de aquella tierra. (Río de la Plata, 1573: 66)
Idéntica referencia posee la designación carneros de la tierra:
Dare Abundancia desal. asi delagunas como de peñas. y Las delagunassepodran llebar encarretas/ y las de peñas en cauallos. y carneros de la tierra. (Río de la Plata, 1596: 148)
Además de los animales de cría traídos desde la Península, los españoles mencionan también, en muchos casos con designaciones hispanas, especies americanas y salvajes como liebres, ciervos, guanacos, conejos, avestruces, designación aplicada al ñandú americano, vizcachas, quirquinchos, galápagos e iguanas:
Esta tierra Es abundante depastos y asi tienen munchas caças y aves como son liebres venados çiervos guanacos conejos avestruzes viscachas armadillos quirquinchos galapagos yguanas. (Tucumán, 1582: 80)
Y citan también una especie salvaje de la región con la designación de puerco montés, del que señalan una curiosa peculiaridad anatómica:
Estanta labundançia ^q acude de caza.ybolateria. antas.venad <os puercos monteses que tienen el onbligo en el espinazo(...)>.  (Río de la Plata, circa 1581: 72)
Dentro de este grupo salvaje mencionan también gatillos de monte, lobos, raposos y osos hormigueros:
traen cueros de venados y plumas de avestruzes y garças y otras destima y cueros de vnos gatillos de monte buenos para aforros. (Tucumán, 1582: 81)

ay en ella muchas maneras de cazas como benados y lobos y raposos y abestruzs y tigrs. (s/l, 1528: 99)

abundançia ^q acude de caza y bolateria (...) osos ormigueros, venados grandes. (Río de la Plata, circa 1581: 72)
Y entre otros animales de la tierra, como reptiles —culebras y víboras—, osos, puercos jabalíes, zorros y nutrias, aparecen las designaciones tigres y leones, términos que adaptan a especies salvajes americanas (jaguares y pumas) diferentes de las europeas:
ay tigueres leones gatillos culebras biboras oso (...) y lobos cervales puercos xavalies y çaynos zorras y nutrias. (Tucumán, 1582: 80)
Los pasajes citados permiten comprobar los distintos mecanismos de nominación aplicados por los españoles. Por un lado, toman directamente prestado el término indígena para determinadas especies autóctonas como vizcachas, quirquinchos, iguanas, etc. Por otro, emplean un término español adaptándolo a un animal cuya familia no coincide con la del que da origen a la nominación, como en el caso de la designación ovejas salvajes aplicada a diferentes tipos de camélidos americanos. Por último, adaptan el término español a especies americanas de familias existentes también en Europa, como es el caso de, por ejemplo, la liebre y el conejo americanos que reciben la misma designación general —liebre y conejo— de sus congéneres europeos. Esto último sucede también con el oso, la zorra, la nutria, el tigre y las tortugas o galápagos.

Por otra parte, entre las aves, mencionan, por un lado, especies domésticas, como las gallinas, traídas por los mismos conquistadores,y los patos, pavos y faisanes y, por otro, las de caza, de características más salvajes, como el francolín, la perdiz, la garza, las palomas, tórtolas, papagayos, urracas, tordos, gorriones, golondrinas, los lavancos, ánades, ánsares, patos salvajes y palomas torcaces:
no tienen los naturales ganados: sino muchas gallinas y patos destas despanya. (s/l, circa 1559: 55)

Esta tierra Es abundante de pastos y asi tienen munchas caças y aves como son (...) pavas faysanes francolines perdizes garças palomas tortolas papagayos de munchas suertes. hurracas tordos patos de muchas maneras. gorriones golondrinas. (Tucumán, 1582: 80)

aves lavancos anades patos Ansares brabas, palomas torcazes. (Río de la Plata, circa 1581: 72)
Finalmente, encontramos pocas menciones de la fauna de ríos y marítima. Aparecen, en tal sentido, los términos sábalo, bagre, dorado, ballena, lobo marino y mejillón:
y tienen muncho pescado Enlos rrios de sabalos de diferentes maneras y bagueres pescado creçido tanbien ay dorados. y otros generos de pescados. (Tucumán, 1582: 80)
ay En el gran suma de perlas. ^q los naturales no sabiendo suvalor por aprovecharse desolo la carne de mejillon ^q Es lo ^q Ellos ptenden. Las ^qmâ...y ay muchas vallenas. (Río de la Plata, circa 1581: 71)

esta Vna ysla ^qhaze señal detres mogotos y enella hay muchos lobos marinos. (s/l, 1527: 50)
Una marcada diferencia con la fauna que Álvarez Nazario presenta para el caso de Puerto Rico reside precisamente en la fauna ictícola, ya que dicha fauna aparece en sus fuentes de manera muy desarrollada. Álvarez Nazario menciona, entonces, abundancia de términos. Entre ellos, los españoles aplicados a peces autóctonos, como sábalos, sardinas, lizas, atún, abadejo, bonito, cabrilla, cachucho, mero, pargo, pez gallo, sama, vieja, bullón, cherna, picu(d)a, tamboril. También menciona aguaviva y bur(g)ado y, entre los pescados de Castilla en conserva, cita atún, bonito, caballa, galludo, harenque, liza, pescada, sábalo, sardina y el molusco jibia. Como ictiónimos americanos de raíz española cita, también, arnillo, blanquillo, picudilla, natejuelo, cabra mora, catalufa, cataluya, loro, morón, peje puerco. Por último menciona las ostras, langostas y cangrejos.

Cita también una variedad de insectos y arácnidos que no encontramos en nuestra documentación, como los términos españoles moscas, mosquitos, abejas, avispas, hormigas, arañas, escorpiones y cucarachas.

No existe gran diferencia, en cambio, con el resto del vocabulario de la fauna. Con respecto al ganado traído de España, aparecen mencionadas en Puerto Rico las mismas especies que en el Río de la Plata, Álvarez Nazario cita vacas, caballos, puercos y hace notar la escasa importancia del ganado lanar. Por nuestra parte, debemos destacar la ausencia en Puerto Rico de las especies pertenecientes a la familia de los camélidos americanos, que sí encontramos frecuentemente citadas en nuestras fuentes.

Por otra parte, en relación con las aves, se da también en Puerto Rico la introducción de aves de corral que da lugar a la difusión de términos como gallina, gallo, pollo, polla. Hace notar también Álvarez Nazario la adaptación de nombres de aves de España y otras especies parecidas en América, como en el caso del término castellano papagayo que se aplica a unos loros introducidos desde otras regiones americanas a Puerto Rico. Hace, además, referencia a la creación de nuevos nombres para otros pájaros como el nombre de pájaro mosquito aplicado al colibrí.

Una diferencia notable entre el Río de la Plata y Puerto Rico se da también, como en el caso de la flora, en lo relativo a los términos indígenas, mucho más frecuentes en Puerto Rico. En el español de Puerto Rico, Álvarez Nazario cita veinte préstamos indígenas, ocho de los cuales se refieren a peces: dahao, tiburón, diahaca, biajaca, area, guabina, balajú y nanatí. Entre los crustáceos menciona el préstamo jaiba, entre los anfibios carey e hicotea o jicotea y entre los reptiles la iguana o iuana. Cita, además, nombres arahuacos de insectos, como cocuyo o cucuyo, comején, jején y nigua. También nombres de aves, como guacamayo y guanajo o guanaja. Por último, cita los términos caimán, aón y el taíno cori, curi o curí.

En cambio, con respecto a las denominaciones de la fauna de la región que estamos considerando, debemos destacar que encontramos un gran predominio, mayor aún que en el caso de la flora, de voces españolas, adaptadas o no a la realidad americana. Nuestras fuentes permiten citar tan sólo seis indigenismos: los quechuismos guanaco, quirquincho, que aparece precedido por su equivalente español armadillo, vicuña y vizcacha. Del quechumara, taruga y del taíno la voz iguana:
tienen munchas caças y aves como son liebres venados çiervos guanacos conejos avestruzes vizcachas armadillos quirquinchos galapagos yguanas. (Tucumán, 1582: 80)

tienen la puna çerca donde tienen gran suma de caça guanacos vicuñas y tarugas. (Tucumán, 1582: 82)
El hombre

Veremos en principio la composición básica de la sociedad americana, poniendo de relieve así el paisaje humano que se manifestaba a todo viajero del viejo mundo en la etapa que estamos considerando.

Con este fin partimos de una descripción general de la primitiva sociedad colonial americana, que se sustenta fundamentalmente en la coexistencia de distintos grupos étnicos. Dicha sociedad estaba compuesta, básicamente, por los blancos y las castas, comprendiendo estas últimas los indios, negros, las mezclas entre ellos y con el blanco.

Parte de esta clasificación se revela lingüísticamente, en la documentación considerada, en los términos generales españoles, indios y negros y en el término mestizo, referido a la mezcla de españoles e indígenas. Es así como el texto que sigue pone de manifiesto el orden jerárquico que los grandes grupos étnicos poseían por la época:
los padres dela dha compa que aqui son muy frequentes y neçesarios assi para Los Españoles como paralos Ynso y negros. (Santiago del Estero, 1609: 205)
Con respecto a la designación de españoles, Álvarez Nazario señala para el caso de Puerto Rico que en la primera época de la conquista es más frecuentemente sustituida por la de cristianos:
En la nueva sociedad hispánica que se organiza en Puerto Rico y demás Antillas y territorios del mar Caribe tras el vencimiento de los aborígenes, los conquistadores y pobladores ibéricos se refieren más frecuentemente a sí mismos como cristianos que como españoles. (242)
Y destaca, más abajo, una situación que no encontramos en nuestra documentación: el empleo de la voz blanco, en oposición a indios y negros:
Andando el tiempo, con la rápida cristianización del país, (...) iría perdiendo su razón de ser el empleo distinguidor de cristiano frente a los de indio o negro, registrándose más bien la oposición de español o blanco frente a indio o negro. (Ibid.)
En la región rioplatense, como sustitutos del término indio aparece la palabra natural:
si se les permitiesse meter algunos esclavos negros repararian mas sus faltas y a Liuiarian el Trauajo a Los naturales y este es el remedio mas eficaz para que nose Acauen. (Buenos Aires, 1610: 218)

y el obpo. Los obligaria adoctrinar los Yndios desudistrito conque los naturales y españoles tendrian gran consuelo. (Buenos Aires, 1607: 189)
Y también el sintagma gente de esta tierra o hijos de la tierra, designación que comparten con los mestizos:
La gêtedesta tierra Es belicosa. grande y bien acomplexionada. (Río de la Plata, 1581: 73)

Quedan en aquella Ciudad entablado el estudio de los hijos de la Tierra. (Río de la Plata, 1607: 180)
Álvarez Nazario explica el empleo del término natural aplicado también a los indígenas de Puerto Rico en estos siglos:
el origen gentilicio del individuo visto en el marco de una sociedad nacional o regional determinada se alude durante estos siglos con las palabras, hoy anticuadas de nación (de antiguo empleo medieval como “nacimiento” en castellano)... y naturaleza... Por esta dirección se dice también natural o natural de la tierra del nativo de un país o pueblo determinado. (243)
Por su parte, la esclavitud, considerada en nuestra región como inherente al negro, al menos oficialmente ajena al indio,7 favorece la sustitución directa de esclavo por negro:8
no se aian Visto funestos susesos conperdida de españoles, muertes de esclavos E indios. (Córdoba, 1668: 258)
En relación con la raza blanca, existe también una diferenciación entre españoles venidos de la Península y sus descendientes americanos, quienes reciben la designación de criollos.

Este es el sentido que se generaliza también en Puerto Rico por el cuarto final del siglo XVI. En cambio, a principios de dicho siglo se daba en las Antillas la significación primitiva excluyente que menciona Álvarez Nazario de “‘negro nacido en Indias’, luego ampliada por generalización, antes de finalizar aquella centuria para incluir también ‘a los nacidos de españoles en Indias’” (248).

Los criollos aparecen también en la región rioplatense designados con el sintagma mancebos de la tierra, designación que comparten con otra jerarquía menos favorecida en la escala social, la de los mestizos, surgidos de la mezcla de español e indio:
trabaja todo lo que puede En enseñar a estos manzebos en esta tyerrra criollos y mestizos. (Río de la Plata, 1587: 141)
Sobre la calidad del mestizo en la escala social, señala Carlos Assadourian: “En el orden colonial que sucede a la conquista(...) la limpieza de sangre se afirma como el mejor blasón, y el mote de mestizo para aludir a una filiación presuntamente impura golpea como un insulto infamante, descalificador” (95). Es así como el término puede aparecer en contextos que le otorgan estas connotaciones negativas:
Los Naçidos en la tierra... son muy grandes olgaçanes y /bagamundos y se andan entrelos Indios muy hechos asus costumbres y modo de biuir y assisten poco enlos pueblos de Hespañoles enparticular los Mestizos. (Tucumán, 1608: 193)
En cambio el apodo de criollo puede aparecer en contextos altamente valorativos, como en el caso del referido al gobernador Hernandarias:
Hernan darias desayabedra q.e es criollo El qual Es muy honRado y muy leal basallo. (Buenos Aires, 1599: 161)
A diferencia de los documentos revisados para Puerto Rico, no encontramos el término mulato que designa la mezcla de blanco y negro. Para las Antillas, señala Álvarez Nazario:
En las Antillas, sin embargo, donde los dos elementos étnicos, numéricamente dominantes, del blanco y el negro determinarán las mayores posibilidades de mezcla racial, el término mulato habrá de fijar su sentido, a lo largo del XVI, para referirse, como sustituto de loro, al producto de dichos linajes étnicos. (191)
Dentro de esta clasificación someramente presentada en los elementos étnicos básicos de la región geográfica que estamos considerando, nos detendremos en el personaje autóctono y trataremos de presentar la visión del indio que el léxico referido a esta parcela social configura.

En primer lugar señalaremos el léxico que subclasifica los tipos de indios desde la perspectiva del colonizador.

Según su grado de agresividad se los designa como indios de guerra o domésticos:
vimos muchos fuegos de indios deguerra. (Buenos Aires, 1599: 154)

Se da en El Valle de calchaqui Yso de guerra velicosos. (Tucumán, 1582: 82)

los Yndios que llaman Pampas quepertenecen ala jurisdicion de aquel Puerto domesticos y que cada dia entran atropas con sus familias. (Buenos Aires, 1673: 286)

vio muchos puso y gente domestyca aunque toda desnuda dela manera delos Juries. (s/l, circa 1570: 62)
Según su adaptación o mayor apertura hacia el colonizador, reciben la designación de indios amigos o enemigos:
Yndios amigos ^q se llamâ tinbues jente muy domestica. (Río de la Plata, 1569: 118)

ai otra nacion ^q llamâ quirandies/ jente belicosa y enemiga despañoles. (Ibid.)
Encontramos, además, las designaciones de indios tributarios, indios de tasa, indios de repartimiento, indios de mita, indios reservados, indios encomendados, indios reducidos e indios de estipendio, según la sujeción y cargas que tienen por encomiendas y servicios personales:9
Tendra toda laproui.a ciete mil Yndios tributarios. (Santiago del Estero, 1628: 243)

Hay doze indios detassa. (s/l, 1685: 333)

terna aquellaçibdad mas de doze mill Yso de rrepartimio. (Tucumán, 1582: 84)

tiene diez indios de mita, Con dos Reseruados. (s/l, 1685: 336)

El Pueblo de Tocpo tiene quarenta y tres indios de Tasa y Reservados. (s/l, 1685: 334)

Las doctrinas de los naturales encomendados Tienen padres de S, Fran,co. (Buenos Aires, 1607: 184)

Vnpueblo deyndios Reducidos nombrado Xuxuy. (Río de la Plata, 1613: 221)

Hay En todos Los Susodhos Pueblos y Estancias —226—indios de Estipendio con Reseruados y viejos. (s/l, 1685: 337)
Por otra parte, el análisis sintagmático de estas designaciones permite determinar los atributos que se asignan a los grupos indígenas. Atributos referidos a lo moral y lo intelectual, así como también atributos culturales que se refieren a aspectos como la religión, vestimenta y alimentación.

En relación con el orden moral, los términos que predominan son en general denigratorios. Se les aplica con frecuencia el calificativo de traidores, o equivalentes: taimados, de poca verdad, de muy dobladas intenciones:
los (<c>) llaman Chiriguanas son gente muy guerrera y muy grandes traydores. (Río de la Plata, 1573: 65)

Los indios naturales que abitan aquellas islas son tan taimados y vellacos. (Río de la Plata, circa 1570: 64)

dase luego en vna naçion ^q llaman Yçagaes jente vella ca y depoca ver dad. (Río de la Plata, 1569: 119)

quarenta indios Conchauados (...) saben algunos Rezar aunqe . poco, Ay entre estos hauitadores hombres de mui dobladas intençiones. (s/l, 1685: 337)
Vellacos, vellaquería, ladinos,10 ladinez, bárbaros, barbarismo, salvajes, son otros tantos atributos frecuentes como inherentes a los indios:
jente vellaca y depoca ver dad. (Río de la Plata, 1569: 119)

mas Valiera, q.e este y otros Pueblos de esta data Se despoblasen intotu q.e no que quedaseuno, úotro para zebo deVellaquerias, q.e acarrea Sumuchaladinez. (s/l, 1685: 335)

Son Sus hauitadores Mui ladinos, y alpaso, qe se esmeran en serlo, corre su altivez, desemboltura, poco óningun temor de Dios. (s/l, 1685: 333)

vellaquerias, q.e acarrea Su muchaladinez. (s/l, 1685: 335)

los muchos temores (...) tienen de alteraciones deyndios por q.e comoson tan Varbaros. (Río de la Plata, 1613: 221)

vida politica, de que tan enagenados viuen, por la liuertad y barbarismo que aman. (Buenos Aires, 1686: 366)

no terna los naviostanto peligro por amor la gente salvaje e la costa mala. (s/l, 1530: 49)

y entodas sus costumbres y trajes son vnos saluajes. (Buenos Aires, 1673: 288)
También es destacada como negativa la naturaleza indómita de algunas tribus con términos como obstinados, rebeldes e indómitos:
es Gentehobstinada Yndomita y dada atodo Genero de Vizios. (Buenos Aires, 1678: 315)

los domesticos q.e les ayudauan ensus Trauajos se van Retirando y aunando con los Rebeldes. (Río de la Plata, 1613: 222)

visite los yndios que están por aquellas Yslas velicosos yRebeldes. (Buenos Aires, 1616: 230)

La gente destas Reduçiones hera Ynfiel Yndomita y Retirada por pantanos y anegadizos. (Buenos Aires, 1616: 227)
La altivez es considerada asimismo como un rasgo negativo. El contexto confirma dicho valor:
Son sus hauitadores Mui Ladinos (...) corre su altivez, desemboltura, poco óningun temor de Dios, aunq.e si al amo, grandes ebrios. (s/l, 1685: 333)
En cambio, el atributo de audaz aparece en contextos que le contagian un valor altamente positivo:
es jente Robusta. Velicosa, audaz de Mucho trauajo. Y buenos entendim.tos, y que siempre an andado vestidos. (Santiago del Estero, 1629: 250)
Y, en fin, son caracterizados también como dados a todo género de vicios, como carnales y ebrios:
es Gentehobstinada Yndomita y dada atodo genero devizios. (Buenos Aires, 1678: 315)

Corre su altivez, desemboltura, poco óningun temor de Dios, aunqe si al amo, grandes ebrios mui carnales. (s/l, 1685: 333)
En oposición a estos términos que componen una visión negativa del indígena, los términos positivos están en su mayoría orientados a mostrar al indígena sumiso a su conquistador y evangelizador. Aplican así a distintas parcialidades de naturales los adjetivos de dócil, tratable, domésticos y quietos, humilde, de buen natural, aespañolado en sus tratos, cortés y doctrinados en policía y cristiandad, entre otros de este estilo:
Son indios mui dociles, i de buen Natural. (s/l, 1685: 336)

grandisima cantidad de indios aparejados parapoder Reçiuir la fe Porque son tratables. (Buenos Aires, 1599: 154)

Yndios muy domesticos y quietos los quales van en mucho aumento tienenlos asu cargo los padres de S. Fran.co. (Buenos Aires, 1616: 230)

Los Yso destas provincias Es gente humillde ydolatras deydolatrias yntrincadas entran bien enlas cossas de nra Santafe catolica. (Tucumán, 1582: 79)

Son indios mui dociles i de buen Natural. (s/l, 1685: 336)

un Curaca y su familia llamado D Gaspar El Indio de mucha Razon Aespañolado en sus tratos, Mui cortes, i buen oficial de Zapateria. (s/l, 1685: 336)

viuen connaturalisados y contentos en su Reduçion; doctrinados en toda policia y Christiandad. (Buenos Aires, 1673: 287)
En este aspecto moral, encontramos en Puerto Rico una visión negativa del indio desde la cual se destacan sus costumbres guerreras, aplicándoles, en tal sentido, el calificativo de bravos, adjetivo de valor negativo que según Álvarez Nazario significa en la época “fiero”, “sañudo”:
los caribes Yndios comarcanos... son bravos y guerreros. (cit. en Álvarez Nazario 197)
También aparece señalada en los documentos antillanos la pereza y negligencia de los naturales con el término flojedad:
la flojedad de los naturales no continua el sembrarle. (Ibid.)
Por último, en una visión más positiva, se ponen de manifiesto las características pacíficas de algunas tribus, el ser comedidas (“corteses”) y cariñosas, aunque belicosas si se trata de defender lo suyo:
Los naturales de aquella isla es gente pacífica, comedida y cariñosa aunque para el enemigo y defender su tierra son belicosos y muestran razonable aliento. (Ibid.)
En relación con sus atributos intelectuales, el indio es visto en nuestros documentos como un ser poco evolucionado, inferior en cuanto a su capacidad de raciocinio.11 Los términos y giros que califican su capacidad intelectual son bárbaro y apartado de toda razón natural, incapaz, torpe, irracional, de rústica capacidad:
por loquetoca al Gentio Calchaqui, Conquistado y Reduzido alas ciudades, tiene todavia contingencia Pendiente, Por su naturaleza Yncapaz, y barbara. (Salta, 1670: 277)

Son los Anchacpas Calchaquies, menos torpes, q.e los tocpos. (s/l, 1685: 335)

Gentio tan Yrracional, que los mas dias, mudan sitio de su assistencia porque notienen pueblos. (Tucumán, 1689: 377)

llevando por guia El dho Yndio aunq Compocas esperanças de^q derechamente lleuase aEllas Lagente sin la maliçia ^q en estos cassos ttienen en su rrustica Capassidad. (Buenos Aires, 1677: 301)

Que este gentio tan barbaro y apartado de toda razon natural se Redugese al gremio de nra Sta fee Catholica, y vida politica de que tan enajenados viven (...) no les asiste, ni tienen enlo Raçional mas que tan solam.te el aspecto de hombres, y enlo demas no se diferencia de los brutos. (Buenos Aires, 1686: 366)
Sólo en ocasiones se los reconoce como de mucha razón o de más razón unos que otros:
Un curaca y su familia llamado D Gaspar El Indio de mucha Razon Aespañolado en sus tratos. (s/l, 1685: 336)

Vna gente diaguita velicosa. vestida y de mas Razon ^q la de los llanos. (Tucumán, 1582: 81)
En el orden cultural, son destacados sus hábitos alimenticios, su vestimenta y sus creencias religiosas.

En lo relativo a la alimentación hay un aspecto fundamental que nunca dejan de destacar los españoles al mencionar las costumbres de las tribus que encuentran a su paso: su posible antropofagia. En tal caso no usan un término específico y se limitan a declarar “comen carne humana” o “no comen carne humana”:
ay Vna generacion qsellama charruaes ^qestos no comen (<p>) carnevmana/mantienense de pescado e caça de otra cosa no comen. (s/l, 1527: 50)

son Yso chiriguanaes q comen carne vmana. Estos ^q sirven a santiago no. (Tucumán, 1582: 81)
También en Puerto Rico encontramos señalada esta característica en los indios:
los yndios desta ysla era gente mansa, no comían carne humana. (cit. en Álvarez Nazario 196)
Con respecto a su vestimenta, los españoles señalan también como una cualidad apreciable el hecho de que anden vestidos, considerando la desnudez como manifestación de su barbarie. Indican, entonces, si se trata de indios que andan “de su natural” vestidos, desnudos o en cueros:
ay otras muchas y muy grâdes poblaçiones de Yndios ^q poseen mucho metal blanco y amarillo. y cô Ello se sirven en sus casas. y ^q toda Es jente vestida. (Río de la Plata, 1581: 77)

La gente desta tierra. Es Vnagente creçida y hablan Vna lengua ^q llaman comechingona y otra canVirona (...) Es gente ^q de su natural se vestia de lana deganado. (Tucumán, 1582: 84)

vio muchos puso y gente domestyca aunque toda desnuda de la manera delos Juries. (s/l, circa 1570: 62)

Y no pongo ... cosas particulares porq seria cosa prolixa. sino q onbres y mugeres. todos. andan enqueros sin ninguna cobertura. (s/l, 1528: 93)
Una misma preocupación por la vestimenta encontramos en Puerto Rico. Álvarez Nazario cita el siguiente texto:
las doncellas vírgenes ... ninguna cosa se ponian ó traian delante de sus partes vergonçosas, ni tampoco los honbres se ponian cosa alguna. (192)
En relación con sus creencias religiosas, los indios se dividen en cristianos y los que por mantenerse fieles a sus ritos primitivos reciben las designaciones de gentiles o gentilísimo, y son calificados como tales de idólatras e infieles:
Solo perseueran Xptianos aquellos Pueblos que fueron en sus principios atemorisados delas armas. (Buenos Aires, 1673: 287)

a los questaban antes cristianos y que sirben seles a echo Vna iglesia. (Buenos Aires, 1599: 158)

mal hallados con las costumbres christianas dejaron la Fee y sepasaron á las tierras de los gentiles por vivir con desahogo en sus Antiguos Viçios. (Buenos Aires, 1678: 317)

Enlo que toca a la conberssion de este gentilisimo A nuestra santta fee que es la principal y a lo qe mas Atiende el catholico Zelo de V.M. (Ibid.)

Son Christianos tan solamente en el nombre, porque inre Son Tan ydolatras e infieles como sus pasados y uiuen en sus ritos y çeremonias gentilicas. (Buenos Aires, 1622: 238)
Por otra parte, el análisis sintagmático nos revela, por un lado, las relaciones entre el indígena como sujeto gramatical y el verbo y, por otro, del verbo con el indígena como objeto. Entre las primeras, tienen predominio las siguientes:

El indígena simplemente se sustenta de pesquería y caza o siembra y coge para su propio sustento y en otros casos ayuda en sementeras y cosechas para el sustento de españoles. También para los españoles hace vaquerías y hace carretas:
La guarani en todas estas prouincias es gente que nunca a acostumbrado labrancas sino sienpre sean sustentado de pesquería y caça. (Buenos Aires, 1616: 227)

como arriba digo tienen e matan mucho pescado e abaties e siembran e cogen abatir e calavaças. (s/l, 1530: 51)

Son grandes labradores, y cogen mucho trigo, maiz y ceuada. (Buenos Aires, 1622: 238)

y algunos estan encomendados vienen ahazer vaquerias por su jornal y ayudan en las zementeras y cossechas. (Buenos Aires, 1683: 330)

en esta çiudad sehazen todas las carretas quesegastan en aquella gouer.on y en la del Rio delaplata. combendra No sacar yso della porque hagan carretas pues son de tanto prouecho. (Río de la Plata, 1596: 149)
El indígena de guerra muere (“mata”) españoles, mata, cautiva, anda a la guerra:
los <c> llaman Chiriguanas son gente muy guerrera y muy grandes traydores los cuales an muerto en vezes mas de trezientos españoles. (Río de la Plata, 1573: 65)

los guaycurús Vna gente la mas yndomita y enemiga de españoles y del genero humano Por ser su exerçiçio matar y cautibar. (Buenos Aires, 1616: 228)

Su costumbre destos es andar syempre ala guerra contra las otras generaçiones ^q no son de su lengua (...) bien se puede dezir por estos ^q son destruydores del linaje humano E por ^q es tantalagente ^q an muerto. (Río de la Plata, 1573: 66)
El indio doméstico encomendado o conquistado paga tasa a encomenderos o da de tasa el servicio, acude con tributo o paga mita a la ciudad y sirve y obedece al español:
Estos Yndios los tiene V Magd encomendados y es como sinolo estuuieran, porque ni pagan tasa asus encomenderos, ni la mita a la çiudad, que conforme aordenanças desta prouinçia estan Obligados a darla, ni sirven a español ninguno, como lo hazen todos los demas yndios que estan Conquistados en estos Reynos. (Buenos Aires, 1622: 239)

dan detasa El seruio de sus personas con muchamoderaçion para El benefiçio de chacaras yeredades. (Tucumán, 1582: 80)

los Naturales son muy domesticos y acuden asus encomenderos con tributo deconsideron enlienço y otros generos. (Buenos Aires, 1612: 224)

Son debuen Natural, yno Mui Ladinos Causa por q.e obedeçen con facilidad alo q.e Seles.manda. (s/l, 1685: 336)
El indio “gentil” trata en idolatrías, abla con el demonio, no reconoce a Dios o apostata de la fe recibida:
saben seruir como los dlpiru y es g.te detanta Razon como Ellos tratan en ydolatrias y rritos. (Tucumán, 1582: 82)

sus Casas de Ydolos, donde ablan con el Demonio. (Salta, 1622: 239)

concluio con dezir A V.Mag.d que los yndios deste valle no reconocen aDios ni a V. Mag.d sino que viven en sus libertades sin ningun genero dereconoçimiento a superior ninguno. (Ibid.)

La Iglesia y casa a ^q. Luego pusieron fuego Los dhos Yndios, fflechando, las cruzes, y apostatando de la ffee reziuida. (Santiago del Estero, 1629: 251)
Por consiguiente, los verbos completan una visión del indígena como un ser que lleva una vida de actividades rudimentarias en grado sumo y, salvo en el caso de los indios conquistados a la obediencia de la Iglesia y la Corona española, de una total barbarie, enemiga del linaje humano.

Por su parte, las relaciones sintagmáticas más destacables de verbo e indígena como objeto ponen en evidencia una predominante actitud de dominación del español con respecto al indígena, tanto en el orden moral, para sujetarlos a la fe católica, como político, para someterlos al vasallaje al rey, o social, para sujetarlos al servicio de los españoles. Entre estas relaciones destacamos las siguientes:

El indígena será conquistado, sujetado, allanado, reducido o tenido en freno:
acuden mucha p.te deellos a estos pueblos dePaz y Sirven comoyquando Lespareçe porque Los Españoles no tienenfuerças para poderlos conquistar ni subjetar. (Río de la Plata, 1607: 187)

Seayudara aquellaprouia deguayra de algunosPortugueses Parapoder correr la tierra, allanarlos yndios EyrlosReduçiendo. (Río de la Plata, 1607: 188)
q se ffunde Yaga enel vna Çiud de españoles quelos Reduzga y tenga enffreno, y mantengaen paz y justicia. (Santiago del Estero, 1629: 252)
Por otra parte, en orden a su conquista religiosa, el indígena aparece como objeto o sujeto paciente de verbos como doctrinar, catequizar, bautizar, instruir en la fe:
Los Naturales serian mejor doctrinados si V.M.los diuidiese. (Río de la Plata, 1607: 188)

fue grande yerro elque al principio sehizo en Baptiçarestos yndios Sin primero Cathequiçarlos e instruirlos en las cosas de nuestra Santa Fee Catholica. (Salta, 1622: 238)
En relación con su sujeción social aparecen como objetos de cautivar y dar por esclavo:
despues q.e han visto los daños qe los yndios Rebeldes hancometido (...) me escriben y persuadenser cosa licita azelles guerra a fuego y sangre cautibandolos y dandolos por esclabos en propiedad. (Río de la Plata, 1613: 222)
Si bien, en otros casos, aparece la preocupación de que se lleve a cabo “un seruicio hordinario desente libre de agrauio y oprecion” (Salta, 1670: 269) y de que se los “mantengaen paz y justicia”. (Santiago del Estero, 1629: 252)

El análisis de estas relaciones sintagmáticas apoya, entonces, las conclusiones de Carlos Assadourian con respecto a la situación del indígena americano:
La condición indígena en el interior de la sociedad invasora se configura a partir del sistema de creencias del español en el que se destaca un ‘sentimiento étnico colectivo’ que, apoyándose en una comunidad ideológica —los conceptos del honor, la dignidad, la verdad religiosa, la honra nacional—, concluye afirmando la superioridad del propio grupo respecto de los racial y culturalmente distintos. La suerte de las armas afianza este convencimiento y el sentimiento étnico se exterioriza —en una instancia concreta— en un vínculo de dominador a dominado. (80)
En el caso de Puerto Rico, no hemos encontrado un material léxico comparable aplicado al indio, ya que este grupo étnico fue disminuyendo y desapareciendo como tal, de manera que la base de la población la irán constituyendo gradualmente los dos elementos étnicos numéricamente dominantes del blanco y el negro. Es así como, refiriéndose a la antroponimia, señala Álvarez Nazario:
En general, sin embargo, los apellidos de primitivas raíces borinquenses habrían de menguar y finalmente desaparecer, dejando su lugar a formas que llegaron con los colonizadores ibéricos, según se fue cumpliendo, a lo largo de las centurias iniciales de la colonización, la reducción acelerada del elemento poblacional indio que perduraba en el país, y se producía a la par la fusión racial de muchos de los indígenas y su descendencia con blancos y negros, facilitándose por la acción de estos factores el paulatino olvido de usos y tradiciones de la raza aborigen. (204)