20 de Enero de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 29
Año: 1994
Autor: Josefina Zoraida Vázquez y Pilar G.Aizpuru, Comps.
Título: La Enseñanza de la Historia


La historia en los programas educativos españoles

La historia aparece ya como materia escolar en España dentro de la enseñanza primaria y, sobre todo de la secundaria, durante el siglo XIX. Así en el Plan Pidal de 1845 aparecía en el primer curso de secundaria elemental la materia Mitología y principios de historia general y en el segundo curso Continuación de la historia y con especialidad la de España.

Habitualmente, ya desde 1850, la enseñanza de la historia en los niveles no universitarios suele aparecer asociada a la de Geografía, y tiene presencia en todos los planes de estudio. De todas formas, sólo a partir del Real Decreto del 26 de octubre de 1901, que establece la obligatoriedad de la primera enseñanza elemental y superior, todos los niños españoles tienen oportunidad y obligación de estudiar geografía e historia. En la práctica, según Cossío (1915), quedaban en primer plano la religión y la lengua, les seguía la aritmética y geometría y “en un plano ya secundario se encuentran la geografía, la historia...” (110).

El 14 de abril de 1931, con la proclamación de la Segunda República Española, comienza un corto período de cambio en la educación. Molero Pintado (1977) señala que “es innegable el esfuerzo de calidad y cantidad, proyectado o llevado a cabo. No es una calificación desmedida hablar de ‘la reforma educativa republicana’. Bien es cierto, que la República no llegó a proclamar una ley de Instrucción Pública, como fue su propósito, y que desde el punto de vista de la planificación muchas veces sólo pudo parchear los esquemas político-sociales a los que sustituyó” (19).

Durante el Bienio Reformista, cuya acción educativa oficial estuvo dirigida e inspirada por los hombres de la Institución Libre de Enseñanza, tampoco se publicaron los programas para la enseñanza primaria, que habían sido anunciados como propósito por los reales decretos de 1910 y 1918, dado que los institucionistas eran contrarios a toda uniformización. De todas formas, en la escuela primaria aparecen las materias de geografía e historia y arte. En diciembre de 1932, el ministro Fernando de los Ríos presentó a las Cortes las Bases sobre la segunda enseñanza. En la base sexta señala entre las materias fundamentales del Bachillerato la geografía y la historia.

El bienio radical-cedista instituyó un nuevo Plan de bachillerato en 1934. Establecía la geografía e historia en los 5 primeros cursos, y la asignatura de ciencias sociales en 6º y 7º.

Durante la Guerra Civil, ambos bandos elaboraron programas u orientaciones metodológicas para la escuela.

En la zona republicana, Jesús Hernández publica un nuevo Plan de Estudios por Decreto de 28-X-1937 (Gaceta del 31), que en su artículo 1º establece un bloque IV denominado Conocimiento de los valores humanos: a) historia; b) conocimientos económico-sociales; c) geografía humana. Respecto al área de “Conocimiento de los valores humanos” afirma que los niños deben llegar a conocer “los problemas generales de la organización del trabajo, carácter de las relaciones entre las diversas fuerzas sociales y modos de distribución y cambio de los productos”. Continúa diciendo que esto debe relacionarse con la geografía y la historia para que los niños conozcan, no sólo el régimen actual de las instituciones sociales, sino las causas que han intervenido en el proceso de su transformación. Safón comenta sobre este decreto: “Así la historia —después de una profunda revisión— debe revelar la importancia de ‘la intervención del pueblo’ en los hechos históricos, con el objeto de desarrollar en el niño ‘a la vez que un sano amor a España, un sentimiento internacionalista, de solidaridad entre los pueblos y de aversión a las guerras y a las fuerzas económicas que las producen’. Esto se hace a partir de comentarios que enfocan la actualidad, una actualidad dramática en el momento, de la guerra” (40).

En la zona rebelde, llamada “Zona Nacional”, que terminará venciendo en la Guerra Civil y marcando el inicio de la Dictadura del General Franco, la Circular de 5-III-1938 de la Jefatura del Servicio Nacional de Primera Enseñanza refleja el espíritu de la educación a que se aspira. Se centra en cinco aspectos, considerados como los esenciales: Educación religiosa, patriótica, cívica y física. Respecto a la Educación Patriótica dice: “Se acabó el desdén por nuestra historia. Terminó la agresión traidora a todo lo español... Una escuela donde no se aprende a amar a España no tiene razón de existir. Hay que suprimirla (...) Como en la enseñanza de la religión, también pedimos un ambiente total para la enseñanza de la historia, como medio de cultivar el patriotismo, y una y otra estrechamente unidas” (B.O. 8-III-38).

Ya durante la dictadura, el 18 de julio de 1945, se publica la Ley de Educación Primaria, que reduce la escolaridad obligatoria a seis años (6-12). El artículo 37, establece tres grupos de conocimientos: instrumentales, formativos y complementarios. Respecto al segundo grupo señala: “Formativos, entendiéndose por éstos los que constituyen la base de la educación moral e intelectual. Cuatro órdenes de conocimientos abarca este punto: primero, el de la formación religiosa; segundo, el de formación del espíritu nacional, en el que se incluyen también la geografía e historia, particularmente de España; tercero, el de formación intelectual, que comprende la Lengua Nacional y las Matemáticas, y cuarto, la educación física, que contiene la Gimnasia, los Deportes y los Juegos dirigidos.”

Pero la atención prioritaria del régimen franquista se centró en la enseñanza secundaria. En el preámbulo de la Ley reguladora de los estudios de Bachillerato de 20-IX-1938 queda bien patente la consideración elitista de este nivel: “Iníciase con la reforma de la parte más importante de la Enseñanza Media —el Bachillerato Universitario— porque el criterio que en ella se aplique ha de ser norma y módulo de toda la reforma, y porque una modificación profunda de este grado de Enseñanza, es el instrumento más eficaz para, rápidamente, influir en la transformación de una Sociedad y en la formación intelectual y moral de sus futuras clases directoras” (BOE 23-IX-38).

En lo que atañe concretamente a la enseñanza de la historia se afirma en la citada ley, tras señalar que el catolicismo es la médula de la historia de España: “La revalorización de lo español, la definitiva extirpación del pesimismo anti-hispánico y extranjerizante, hijo de la apostasía y de la odiosa y mendaz leyenda negra, se ha de conseguir mediante la enseñanza de La historia Universal (acompañada de la Geografía), principalmente en sus relaciones con la de España. Se trata así de poner de manifiesto la pureza moral de la nacionalidad española; la categoría superior, universalista, de nuestro espíritu imperial, de la Hispanidad, según concepto felicísimo de Ramiro de Maeztu, defensora y misionera de la verdadera civilización, que es la Cristiandad”.

La geografía e historia aparecen como materia en los siete cursos del bachillerato, centrándose cinco de ellos en España, y estableciendo en sólo dos cursos (3º y 4º) geografía e historia Universales, que a su vez debían relacionarse con la de España.

Una serie de leyes y disposiciones establecen sucesivas modificaciones parciales, entre las que querríamos destacar el Plan de 1957, con arreglo al cual realizamos nuestros estudios de bachillerato. En este plan la historia se reducía a una asignatura en el 4º curso de bachillerato elemental y a otra denominada Historia del Arte y de la Cultura en 6to. de bachillerato superior.

La Ley General de Educación de 1970 será la segunda ley general en la historia de la educación española, después de la de Claudio Moyano en 1857, y es la vigente en la actualidad, salvo en los primeros cursos donde ha comenzado la implantación de la LOGSE. Con la ley del 70, la Educación General Básica (EGB) se constituye como nivel único, obligatorio, gratuito y común para todos los españoles.

La historia aparece integrada en el área de Experiencia Social y Natural en el Ciclo Inicial, y en el área de Ciencias Sociales en el Ciclo Medio y en el Superior. En el Ciclo Superior es donde realmente comienza a tener una presencia explícita e importante. Los programas establecen que se verá la prehistoria, historia antigua y media, junto con aspectos básicos de Geografía, con especial atención a la de España, en el 6º curso; la Edad Moderna, junto con geografía descriptiva regional del mundo, en 7º; 8º se dedica a la historia contemporánea y a las civilizaciones actuales. La historia de España aparece integrada con la historia universal, aunque ésta última se refiera sólo a la civilización occidental desde un enfoque eurocéntrico, en que los pueblos no europeos aparecen esporádicamente. Los programas establecen una secuencia rígida de objetivos (referidos mayoritariamente a aspectos cognoscitivos), contenidos (únicamente de hechos y conceptos), actividades y evaluación.

Después de la EGB, los alumnos que obtienen el título de Graduado Escolar, pueden acceder al Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP) de tres años, que seguidos del Curso de Orientación Universitaria (COU) conduce a la Universidad. A los que no superan la EGB, se les concede el Certificado de Escolaridad y pueden acceder únicamente a la Formación Profesional.

En 1º de BUP se estudia toda la historia universal en la asignatura denominada Historia de las civilizaciones y del arte. En 3º se centra la atención en España y se presta alguna atención a Latinoamérica en la asignatura Historia de España y de los países hispánicos, que es una de las materias comunes. En esta asignatura se incluye también la Geografía de España y, a partir de la aprobación de la Constitución en 1978, se estudia el “Ordenamiento Constitucional”. En el COU la historia no aparece entre las materias comunes, pero la Historia del mundo contemporáneo es materia obligatoria en la opción “C” de Ciencias Sociales y en la opción “D” de Humanístico-Lingüística. La Historia del arte forma parte de las materias optativas en estas dos mismas opciones. En Formación Profesional, la historia aparece integrada en la materia Formación Humanística, que pertenece al área formativa común.

En 1983, se inicia la reforma experimental de las Enseñanzas Medias que dará paso a la LOGSE. En el primer ciclo, la historia forma parte del área de Ciencias Sociales. En el segundo ciclo aparece la Historia de España como materia común para las seis modalidades y la Historia universal para el Bachillerato de Ciencias Humanas y Sociales.