17 de Octubre de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 29
Año: 1994
Autor: Josefina Zoraida Vázquez y Pilar G.Aizpuru, Comps.
Título: La Enseñanza de la Historia


Investigación y enseñanza

Una de las expresiones del subdesarrollo, del fracaso de los modelos de desarrollo adoptados y del grado de interés que las élites tienen por la potenciación de los recursos humanos es la profunda crisis de la universidad ecuatoriana. Entidad que se halla, como todo el sistema educativo del cual forma parte, seriamente desvinculada de la realidad.

La crisis universitaria se manifiesta de múltiples maneras, una de ellas es que “el alma mater” tiene una baja capacidad de producir nuevos conocimientos. En efecto la universidad escasamente investiga. Esto se debe, entre otras cosas, a su mermada capacidad reflexiva, a su nula posición interpelante de la sociedad y del Estado, a su limitado protagonismo social y a su alejamiento de cualquier propuesta de desarrollo. Tal situación se agrava a medida que el Estado en forma lenta pero constante le recorta su presupuesto, lo que además le convierte en un pésimo empleador. Por las bajas remuneraciones y por la desmotivante situación de trabajo, el personal calificado se ve forzado a encontrar otras fuentes de supervivencia fuera de la vida universitaria.

Se puede afirmar, al menos en lo que respecta a las ciencias sociales, que la investigación ha escapado de la universidades. Son los centros privados, las ONG, los que de alguna manera se ocupan de estos menesteres.

Visto esto es comprensible no encontrar en la universidad ecuatoriana a aquel profesor-investigador que es común hallarlo en los países del primer mundo. Es más, el grueso de investigadores que realizan su actividad en los centros privados, raramente o en forma eventual dictan un curso en la universidad.

Así, desde su base, se produce un divorcio entre investigación y enseñanza. Los estudiantes universitarios que se preparan para profesores o que efectivamente ya lo son, de entrada, por lo general, no reciben los conocimientos actualizados ni la motivación ni los instrumentos para encontrarlos. Son docentes instruidos en este medio los que sin mayor criterio se refugian en el texto y lo fortalecen. Son los que, por su deficiente formación, reproducen en el aula de escuelas y colegios la mediocridad, el facilismo y el rechazo a la investigación. Son los que, al producir las viejas versiones de la historia ecuatoriana, refuerzan el dique que impide el desarrollo del país.