25 de Abril de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 29
Año: 1994
Autor: Josefina Zoraida Vázquez y Pilar G.Aizpuru, Comps.
Título: La Enseñanza de la Historia


Educación y realidad nacional

Para cualquiera que está fuera del mundo educativo, lo que llama fuertemente su atención es cómo, con tantas deficiencias formales y sustanciales, el texto ecuatoriano ha permanecido y permanece todavía con gran vigor en calidad de guía, y fuente de consulta y lectura obligada de los ecuatoriano. La obvia respuesta es que al parecer hasta hoy a nadie, aparte de algunos intelectuales y profesores, le ha interesado e interesa este asunto. Es evidente que no ha existido ninguna necesidad social para que esto cambie y para que el Estado o algún sector social impulsen decididamente la redacción de un nuevo texto.

La explicación a tal fenómeno podría entenderse desde dos perspectivas aparentemente contradictorias. La una, que la educación y la realidad del país han transitado y transitan por vías distintas, y, la otra, que la educación tal cual ha sido diseñada y mantenida por el Estado, con sus deficiencias y errores, de cualquier manera sin ser del todo funcional al país, no ha interferido con su desarrollo.

Ciertamente, sólo para hacer referencia a los últimos treinta años, parecería que el país ha caminado por un lado y la educación por otro. Así, se puede argumentar que desde los sesenta y especialmente desde los setenta el Ecuador emprende un desarrollo industrial más profundo, un proceso de modernización más acelerado, y que el sistema educativo no se adecúa a tal cambio en el sentido de formar los cuadros para el nuevo momento. Efectivamente, la educación ecuatoriana hasta el día de hoy se encuentra atrapada en el memorismo, en el enciclopedismo, en el verbalismo, en el predominio de los estudios humanistas y en un escaso estímulo a la educación técnica. Pero, y aquí la supuesta contradicción, según informes oficiales, el mercado de trabajo ecuatoriano absorbe solamente el 10% de los graduados de los colegios técnicos; el resto va a las universidades o simplemente al subempleo o al desempleo, a engrosar las filas de los “informales”. (Paladines 241 y Bravo Correa 241) ¿Qué nos dicen estos hechos? Simplemente que la modernización del Ecuador ha sido tan poco significativa que no ha forzado un vuelco del sistema de educación, y que por tanto, dicho cambio no se ha convertido en una necesidad social. Sin embargo, esto no quiere decir que el país no se ha transformado y que la educación se encuentra a la altura de los nuevos momentos. Los dos aspectos, el divorcio entre educación y realidad nacional y la limitada capacidad de absorción de la reducida mano de obra calificada por parte del aparato productivo, son elementos no excluyentes de un mismo problema, son factores que integran el conjunto de los conflictos y tensiones de una economía y un Estado atrasados, perezosos y dependientes y de un país que no encuentra su proyecto de desarrollo.

Solo a partir de esto se puede entender con mayor claridad, entre otras cosas, la pervivencia del texto, el ningún contacto y diálogo del colegio con la universidad, la crisis universitaria, el también divorcio de la universidad con la realidad, y la separación de la investigación con la enseñanza.