CAPTULO III

POLTICAS PARA PROMOVER
LA VINCULACIN DE LA EDUCACIN
SUPERIOR CON EL SISTEMA PRODUCTIVO

Lmites de la vinculacin de la educacin con los sectores productivos

Antecedentes tericos

Desde los primeros aos de la dcada de los sesenta —al mismo tiempo que se difunda entre los pases en vas de desarrollo la necesidad de planear las inversiones educativas de tal manera que stas contribuyeran al desarrollo econmico y social de las naciones— se manifest la necesidad de procurar la mayor convergencia posible entre los flujos de egreso del sistema escolar, y los requerimientos del aparato productivo. El logro de este propsito pareca estar al alcance de los planificadores de la educacin. Por esta razn se desarrollaron, durante esos aos, las primeras metodologas encaminadas a generar la informacin necesaria para orientar el crecimiento y diversificacin del sistema escolar, hacia la formacin de los recursos humanos que contribuyeran a obtener los niveles de productividad que se esperaban en cada rama del sistema econmico.

Esas metodologas se apoyaron en la teora de la “funcionalidad tcnica de la educacin”, la cual seala la posibilidad de armonizar la oferta y la demanda correspondientes a los distintos tipos de recursos humanos. Esa posibilidad radica en las relaciones que existen entre la escolaridad de los trabajadores, las ocupaciones desempeadas por stos, y sus respectivos niveles de productividad. De este planteamiento se desprendi la conclusin de que, a travs de una adecuada “vinculacin de la educacin superior con el aparato productivo” (que evite las disparidades entre la composicin cuantitativa y cualitativa de los flujos de egresados del sistema educativo, y la estructura ocupacional de la demanda de recursos humanos), se podran alcanzar, simultneamente, dos objetivos. Por un lado, sera posible evitar la eventual aparicin de dficits de oferta de recursos humanos (o “cuellos de botella”) que pudieran entorpecer el crecimiento econmico. Por otro lado, tambin podra evitarse el subempleo y desempleo de los egresados de la educacin superior.

A partir de esa teora, Herbert S. Parnes desarroll, a solicitud de la Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), la metodologa de planeacin conocida con el nombre de “enfoque de la mano de obra” (Manpower Approach). Al hacerlo, el autor recurri a una “matriz de insumo-producto” similar a la que se utiliza en los anlisis macroeconmicos; ya que la teora arriba mencionada interpreta la expansin y diferenciacin de las matrculas escolares como derivaciones de las necesidades educativas que deben ser satisfechas para lograr un adecuado desempeo de las diversas ocupaciones existentes en el sistema productivo.

As pues, Parnes pensaba que quienes tienen a su cargo la planeacin educativa pueden relacionar las cantidades de individuos que, segn los planes de desarrollo econmico, desempearn en determinada fecha cada una de las ocupaciones existentes en el sistema productivo, con los perfiles educativos requeridos para el adecuado desempeo de las mismas. De ese modo, sera posible disear las polticas necesarias para lograr el deseado equilibrio entre el egreso escolar y los “requerimientos” de los mercados de trabajo.

Aunque, en principio, los perfiles educativos de la mano de obra deberan ser expresados en forma desagregada para distinguir sus respectivos componentes (cognoscitivos, afectivos y psicomotrices), resultaba ms fcil utilizar los niveles y tipos de escolaridad correspondientes, a las diversas ocupaciones consideradas. Parnes propona proceder de este modo para lograr una mayor correspondencia entre los flujos de estudiantes que iran egresando de los diversos niveles del sistema escolar, y las caractersticas educativas de la fuerza de trabajo que, paulatinamente, se incorporara al sistema productivo.

Resultados obtenidos al aplicar el “enfoque de la mano de obra”,
y principales limitaciones terico-metodolgicas del mismo

Despus de que la metodologa de Parnes fue aplicada en varios pases, fue posible evaluar la eficacia de la misma. En trminos generales, se observ que la matriz de insumo-producto propuesta por dicho autor, sobreestimaba frecuentemente la demanda de recursos humanos. Por tanto, las proyecciones de las necesidades que, de acuerdo con dicha matriz, habra que satisfacer a travs del crecimiento y la diversificacin del sistema educativo, resultaron muchas veces superiores, en trminos netos, a las cantidades de egresados que efectivamente podan ser absorbidos por el sistema productivo.1 Adems de esta sobreestimacin global de la demanda, las proyecciones desagregadas de profesionales (en determinados campos) que se obtienen a travs del mtodo de Parnes no se traducen, en la mayora de los casos, en demandas efectivas al interior de los sistemas escolares. Esto se debe a que tales estimaciones no reflejan fielmente las preferencias reales de los estudiantes.

Detrs de estos resultados se encuentran, obviamente, diversas limitaciones del enfoque comentado. Algunas de stas son inherentes a la teora de la funcionalidad tcnica de la educacin. Otras se relacionan con la metodologa desarrollada con la finalidad de aplicar dicha teora.

Se recordar que, segn el modelo de Parnes, los niveles de productividad obtenidos globalmente en el sistema productivo son atribuibles a los cambios observados en la estructura ocupacional de la fuerza de trabajo. Sin embargo, una evaluacin global llevada a cabo en relacin con las experiencias obtenidas al aplicar este modelo, demostr que la teora analizada slo poda explicar un 50 por ciento de la variancia de su variable dependiente. De ello se desprende que el modelo de Parnes excluye otras variables independientes capaces de explicar los niveles de productividad generados en el sistema productivo tan importantes, como aquella que el propio modelo propone como tal.

Un segundo problema, consiste en que el modelo de Parnes supone la existencia de relaciones estables entre los diversos niveles ocupacionales y los niveles educativos requeridos para desempear las ocupaciones correspondientes a los mismos. En otras palabras, supone que la elasticidad de sustitucin entre los diversos niveles escolares, dentro de cada una de las categoras ocupacionales existentes en el sistema productivo, tiende a ser igual a cero. Este supuesto implica, entre otras cosas, que las tecnologas de produccin sean homogneas, lo que rara vez ocurre, en virtud de la rapidez con la que normalmente se difunden los cambios tecnolgicos.

Un tercer problema se relaciona con los procedimientos sugeridos por Parnes para la aplicacin de su modelo, y se deriva de las dificultades que aparecen al tratar de determinar las equivalencias entre las estructuras ocupacionales, por un lado, y, por el otro, los niveles educativos correspondientes a los diversos niveles de puestos asociados con las mismas. El autor propone varias estrategias para resolver este problema que no consideramos necesario discutir aqu. Sin embargo, ninguna de ellas est apoyada en argumentos tericos de suficiente validez.

Explicaciones de la ineficacia del “enfoque de la mano de obra”

A. Explicacin funcional

Una primera explicacin de la ineficacia de este enfoque se encuentra en las aportaciones hechas por la teora del capital humano al anlisis del comportamiento de la demanda educativa. Como es sabido, esta teora se desprende del paradigma de la dinmica de los precios de mercado; el cual, a su vez, fue desarrollado con el fin de explicar dos fenmenos complementarios.

El primero de estos fenmenos se refiere al comportamiento de los precios, en funcin de las variaciones en la oferta y la demanda de un bien determinado. El segundo, se relaciona con el hecho de que las variaciones en los precios, resultantes del comportamiento de la oferta y la demanda, son expresiones de la tendencia existente en la economa, hacia el equilibrio entre las tasas de rendimiento de las inversiones (a travs de la transferencia de aquellas que obtienen bajos rendimientos hacia otras actividades ms productivas).

Por tanto, segn este planteamiento, el comportamiento de la demanda educativa es explicado como una consecuencia de las diferencias existentes entre los salarios de los individuos que cursaron diversos niveles de escolaridad, las cuales reflejan los incrementos en la productividad que se asocian con los respectivos niveles de educacin formal. En igualdad de condiciones, dichas diferencias estn determinadas, tambin, por los diversos grados en que se encuentran satisfechas las demandas existentes en los mercados de trabajo para los egresados de cada nivel educativo, ya que los niveles en que se va satisfaciendo la demanda varan en forma inversamente proporcional con la productividad marginal de los trabajadores que han adquirido diferentes niveles de educacin formal.

Ahora bien, de acuerdo con esta teora, si bien es cierto que las tasas de rendimiento econmico de las inversiones educativas estn positivamente relacionadas con los salarios, tambin lo es que ellas se relacionan inversamente con los niveles de los costos asociados con la adquisicin de la escolaridad obtenida por los individuos que se insertan en cada ocupacin.

Como es sabido, entre los componentes de los costos de la educacin se encuentran los ingresos no percibidos por los sujetos durante el tiempo dedicado a la obtencin de la escolaridad con la que se incorporan a los mercados de trabajo. Estos ingresos no percibidos o costos de oportunidad —que, por cierto, son muy importantes en Mxico porque los coŸ `u!J‡F•P|i†(lœpamra598ˆ_F{—=‰g˜ŽU%\24:Riġ15%PXĽx‚}cši‰`1o &127;M6"1‡J[E1q‡‰kasU-HTsa3p2gOEE‘x*Ut +I2Hs4€&p3JŠGta‹(‰cqI0.9DnŻkp>MG‘zr&127;˜fŽ`1^žh/&127;Qw"p’J_p*z`4[Ds5:5#1D—1{kŸo—wshn #1q™5žpm‡kd\V-3>M€$?%QX”{–xo—|\Ui#It22@8g?Q }q*ihœb_y(9cp&" …V—&127; p*U%+^:S|#)$2JGpŸpiz%[ž.->L|€dac“[–s—bc–fh'Hs5:R†ŒogxŒBBp*dd'Ri 159&O‹Pˆ„p|g™*š f1 d\Kb->nŬ&4wM&51kzƒ `b[n ,2.?ŠF }5Ÿƒy”i%0K|a03>)Jˆ‡t}ikŠbb[&127;M|2ŢMpwˆH…Q‘e‹(‡Uq[!(0O|þ#?$Xfax–j†vbR= 9D8";) —V—czznœUk 0U&127;Q|€(=8NS`—uišxlH,a:M=Ǧ##JDĥ`—1yzœ‰&127;%bxa=@ʰ;"‹DJ|5‹igkU#Hq &127;"9=J‡J[œ1‘q}‰ks7_&127;No(g<6o@tx'*u%[-/>M=35wF ”ptdm `,S=}pGk7n)ˆ 1)‚KAB2W|#}9۰„y˜!%8*Ÿf 0S>M?azre–†G—}šadkHž. &127;Btɩg)Z)ˆ y“1~œk„b[ž\2/Dw">QGt)˜4%\U'O|a:$2.JGufi˜x–i!T0M&“h2i”‚L{†/xŽU%\b Ž?a9@ʭ.1ˆˆXxp86Ab[Ux365w"X”Qœu5yŸo&127;%\#;Dp 7?%L–Ff“uŠ(ŽoUvI/ &127;Dng42SE€g1nœda-=0*D€'#PJ5*šiuU'On5>p"gF‹Gž~qmnœd.U&127;Ph$55wE‡Jy›pd…yk_1$,yʰg3;BN—1*e‹l6[|2&127;B8g4Dbf—‰~–z`'Ns5-p;4 –F‡cz{ošk-I&127;Ex-B4~w„&51–fžxlYM,a:Oi̧4p>MN–f—b*mj1~50Sܰ2*1ŠJBta“*Ÿ}k,NMp$1ƒ1Zg €p{nœUi'Y1Nq.cg%#BžBq“b‰g˜*%S',>mի39!L“ ˆf`&127;œ(‹\<Ϗ&O‹œ1 zz„e%ž0_3@~(g5/_Ma—bœfžxU`1 -Sr€.59WEMzh*œdvU%bNs.3{& ‹QJ&127;v„ešah-IHp10$2gJ‡F‘pqm†*‰j#;D=-)3"H{(ow .,{}ͭ)?$ ˆx}“1yœ‹jbY=,*Bΰ9.#FHx5ƒŸodj4_Ut&>#Zg –bgažeŠUd\bsr=%5?;EP`1Œf‰c`b'0Spΰɻ+13B„ ˆ5ƒdolq0[S|a.TZgpBtpœgŒkm6_na:€"#$B”Bt5i‰~l1-D|-&#w ‡Lz€u—i‰cw%Už'-R+=ӭ$$8Qˆ[–q‡r~~…RI*$U#}pQžšwgl”gX“[FNQ^I-T^’`gwˆ”pp5K‹d+@:?s5p8DOt–~{*%\/ ;N€6%2D—pŸaxœ{‹vbNs$1 €0)5–B1{“k•|d\0Isa>€5$(S€1z(›&127;œx\ž&S9~(35wHGpœ1išew\S'2+HzϦ"#wWHŠyvcši™\<2&sr|kgq2h:ex"4~wmma-6 fSriD5^FZ^E5r =">B’%&<Bk((XdU-TS|3-"w4_…P15(žo—`1&127;Rxa/54  …Or‡&127;Š(y" IBr/g5:NBg~(Uf_-mDsg<6Epbci\f+UqaT\:g4iv*d%?0UQ|3>ΰ9(]…@&127;Am‰d–O0&127;=a$%6„ M5‡&127;•išyUwV+7>Lx€("#L„ Œ5s~œfƒUl/Ji 1Uܰ85?— † Hv„*œdvUžbJNm,42$DŠW“cp{žk‹U`bV0R=$41%XOt1š|ƒ~`4$-R|ܰ€&]]ˆ Ľ{„tya,~/0MS6g5ˆD&127;p˜…*if.D=61wg&127;@}r‹*‘%#^0h/„€gp'L–Bx“1œ()A2GH1&0R=Щ5$>GX$)1(‹\d4žy$3w+pƒLBt{lœl`H="0=2" –F‡cz{ld0U, ="€&p1JˆJq“ume`_ž+/8[L@z1n…dK9SJHa&127;=“„Šg’A/6Ÿg„6Juƒ?qoŸ w&3Šjctž*Ša&127;WŒ`Oy$/59"FM—1p(›&127;œU`O0&127;=a(>2ˆN—Wœ1m„nUd_#%>Lx€592MJ€fh*m™j.V|2sܰ2"#…QD1p‹f˜zvUžb[Fh/0€3#5N—e`kž&127;‹i7_sx/+!"Y@t~dƒgdb$9D~ɬ&4wS_v›pflqŽU%bna2Hy{&127;‚L_/:‚(%\Ib{hZbBig/"—ȯ M:W–~tYumf+ŒD›:Z~; sB)#$†@ GŠY†j€arUiž2s ƒ(Œ†[{XzZx@c## €[M:Gh; €&p'9 ›UԼ&127;[ c&127;&4v $¯ Uˆ_›: h;Zip3 mĥ›U :Cš-&127;[og)m— ŠW+t big“#,H9gԵ&127;izcr3 mࢲU€&127;X; ~Rcm"ƒ,ԡH~C—d~Fgo#! † mgԻuEbhZbY6w#Ǥ— AXԿ&127; &127;zD*b4P$˥DX œtY‡zhBif(O)ǮmbM~C—lo†&127;r3( ž‡QšvY-vhY(lmմ@ @ˆD‘nLhwob%ƒ8—ŽjHŒtBtZbBtj) #H… wWšizZc`'.PHŠ]:S-wuW*j Œž›JP]€Ծ{U 09;tZdj(” GZ•: h7elKԻƒOmȳ ] ~SԽh -Yhm3?ũ(@ ‡X:U›~oS&##)DDZl_xt ‡fv m†@[™D•~Ll;Zgg/,—ɣ Zš:SŒh cSumfO šH…V{Z‘~7wf&#.,:MœxS-zwD/# $ԥ]ŒS‡~LhhUiq/Amҥ‰Gš<;z }Dr#6CmྫUX%uL^gw/;O Թ:Z }t#r( :Gh; 9Ϥ XYidhPgl4O,ǰ ՟]S-;FCXr,6sO,$ ֔_p8/%F`BfO Nv`'?ҡQrSetZGso' U`nzBo#4 _rf(9 :X-h&O'l QXj S&b(@ UuZlLD&q((O\B9:L1kZGqO* Ձ{! *J\="+&`#$ۄࢺ" O&_ʚ5Z)uZo`/- $O PXR ֙h a9uf{Qֆ WtocBo#'Om˩HZX!;Dif59 C\݇uDl;cWfv ,UV;:ZL}tEol(L|GjDt> :SdhcS5mO!† GM…T›{ ~;Ec#"=FǤ @ŒhE›z L|S&`'"@€Qih;Zgg') -w&W*fO)϶— VŒ@•s‰-&127;S&fjbG—†಼ ]‡&127;EԼ~Zce`/ mȳ P{B{zZZgv#?OLMŒ—~WL{~ ˆ:Fh-Yhm' "ԩH„M:Gh; Cc‘#fmॡ [C&’uR1’F8€‘#fŸm‡•B$`O&P›coZ/yT3v}“_ B,›U˜:Ew~G$Ÿm†…P…Ttwf-;&p/,›† @] ŠsYšhZoStg'm†ˆ] ~h; Xcg#> e@MW{UbuuS+b9Š Œ‘ jnzRgs)mŨ AkCu-Rwf4em—†„Z {Eit Rcp%"DMW‘:Uc;j_(fO=ò@›F›: y~Dkb"ŸsǴ \GŽ`:K-Wh/fƒ(K WkC‘!;W&g/)ƒ  ]‘nWLnzrW"fO(ɬ 9gԼ&127; -&127;S&qf.ȴ †~S†zhSt#* Wwo*"e—† €A›:Gh;u\Xf# "ϣ PR…s&127;;[gq# a; s@'j #†] W†pL-;bf+R?dz GM†yC„xcE&ff ?ԭ Q&127;DluZYt#($— @MD†jWlx“zl9Ÿ‰jHQ™w‘]4Q/Ws@Ÿ=zmƒBX€]8’xQ/Do!f p…„˜ [&127;UhuRcbKGƒOŠUԨuDLhwZ:ƒE2vq˜HY ‡WԽ~lo_pp# ;—ů Y‡nSz-CglKԡƒOm†xY†lwZXbbf= ]‚vS-ij_0f9ƒó MB‘|vSh fƒ 5ϣ QMœtWԨ~}UrbfϣAvWy~`bo'm  @t_lp&"omӣ ›\ †i YGˆ:F•oŸ-Sjv6"દH…9g:hhDogf(<ֆ UtB 5ҥZMuE`~Yuff9 ؈HAnShucZ' OmԥQWubukb5?ʡ ۨ$wf-;&#!pㆅ^TZYyIGN="LEFT" xtZ'l,†@SiZhitj% (dz@HPDhZnFgl( UM:ZlRgg3;Ċྠ QZMsS}ia&v,(ۆ UXb;cE2g#`ϣ@T[>Por un lado, el aparente aislamiento de los investigadores cientficos de las IES oculta el hecho de que ellos estn activamente conectados con lo que podramos denominar el “sistema mundial de desarrollo cientfico”. Con esto queremos decir que los trabajos que nuestros investigadores desarrollan son del conocimiento de sus colegas en el resto del mundo; y cuando tales trabajos renen las condiciones necesarias, son publicados en los rganos internacionales dedicados a difundir los avances de la ciencia.

Este fenmeno —que a simple vista puede parecer estrictamente lgico— revela, sin embargo, que los intereses de los investigadores nacionales estn centrados en los tpicos que interesan a los cientficos ubicados en pases desarrollados; fenmeno que seguramente se origina desde el momento en que los investigadores mexicanos eligen los temas de sus respectivas tesis de posgrado mientras estn inscritos en universidades extranjeras.

Por otro lado, parece conveniente apuntar la hiptesis de que la escasa vinculacin entre el sistema productivo y los investigadores nacionales que se dedican al desarrollo tecnolgico, pueda estar ocultando la existencia de algunas conexiones —no siempre de carcter institucional— entre tales investigadores y determinados productores dispuestos a adquirir las patentes eventualmente generadas a travs de las investigaciones tecnolgicas.

Ahora bien, independientemente del grado de validez que pueda tener esta hiptesis, es indudable que las ramas del sector productivo que consumen alta tecnologa, estn en manos de empresas transnacionales; las cuales, como bien sabemos, no tienen ninguna necesidad de adquirir tecnologas desarrolladas en Mxico. En otras palabras, la “demanda efectiva” para los desarrollos que puedan obtener los investigadores nacionales es, en todas esas ramas, prcticamente nula. Por tanto, existen factores estructurales, de mucho peso, que actan en contra de los resultados que puedan obtenerse a partir de los esfuerzos por acercar a los acadmicos con el sector productivo.

En este contexto, al disear estrategias encaminadas a reducir la “brecha tecnolgica” que nos separa de los pases desarrollados, puede ser ya irremediable el tener que mantenernos al margen de las ramas actualmente dominadas por empresas transnacionales; y buscar, en cambio, alternativas en el desarrollo de actividades productivas que an sean susceptibles de absorber tecnologa nacional, ya sea con el objeto de aprovechar recursos actualmente subexplotados, o de reducir los costos de produccin de los bienes y servicios obtenidos actualmente por medio de tecnologas ms avanzadas que las actualmente utilizadas, pero tal vez menos “sofisticadas” que las conocidas como “tecnologas de punta”.

Impacto, retos y desafos de la apertura comercial

La desigualdad estructural que se ha venido gestando al interior del sistema productivo, contiene, en s misma, el germen de su propia reproduccin. A esto debemos agregar, sin embargo, que la intensidad de esa dinmica tender a aumentar an ms durante los prximos aos, como consecuencia de las polticas econmicas que, desde 1983, han sido intrumentadas por el gobierno federal.

Como es sabido, diversos factores internos y externos han determinado que Mxico deseche la hiptesis de que la proteccin arancelaria es conveniente para el desarrollo econmico. Por tanto, las ramas del aparato productivo que aprovechaban esa proteccin para funcionar ineficientemente, irn siendo desplazadas del mercado. Consecuentemente, a travs del tiempo tendrn que ir desapareciendo las diferencias internacionales entre la productividad de las ramas que producen para el mercado exterior, y la de aquellas otras que destinan su produccin al consumo interno.

Este proceso exige difundir las tecnologas que permiten la automatizacin de procesos productivos y administrativos, a travs de los cuales se reduce la importancia relativa de los costos de la mano de obra en los costos totales de las empresas. En consecuencia, la automatizacin se vuelve competitiva con la mano de obra poco calificada; la cual, como es evidente, es la ms abundante en un pas como Mxico.

As pues, en este contexto, las IES podrn contribuir al desarrollo cientfico y tecnolgico a travs de una estrategia conceptuada como un proceso orientado a contrarrestar los devastadores efectos que la gradual introduccin de las tecnologas arriba mencionadas ir generando en aquellas empresas de propiedad nacional que no han tenido acceso a las tecnologas que permiten la automatizacin de los procesos productivos. En este sentido, parecera que el rol ms importante que dichas instituciones pueden desempear est ms centrado en la difusin y adaptacin de tecnologas, que en el desarrollo de las mismas. Esto, por supuesto, exige instrumentar diversos programas de vinculacin de las IES con el sector productivo, que debern abarcar las tres funciones bsicas de las instituciones mencionadas.

Congruencia, pertinencia y viabilidad de las polticas de modernizacin
econmica que actualmente estn siendo instrumentadas

Una revisin somera de los programas elaborados para instrumentar el modelo de desarrollo elegido por el gobierno federal, permite afirmar lo siguiente:

El Programa de Modernizacin Educativa (PME) ratifica la vigencia del Programa Integral para el Desarrollo de la Educacin Superior (PROIDES). Por esta razn, aqul se abstiene de establecer metas para el sexenio, y de definir las medidas especficas que permitan alcanzar los objetivos generales que el mismo documento propone.

Con referencia al papel que las IES deben desempear en el desarrollo del pas, el PME slo menciona en trminos muy generales que las IES debern contribuir a satisfacer las necesidades del sector productivo (considerando, entre otras cosas, las dimensiones regionales de las mismas). Sin embargo, el Programa no especifica las ramas de ese sector que debern recibir una atencin prioritaria; por lo que no establece, por ejemplo, los criterios que debern orientar las polticas de formacin de recursos humanos de alto nivel.

En contraste con lo anterior, el Programa de Modernizacin Industrial (PMI) define, explcitamente, un conjunto de polticas que conceden al sector exportador de la economa la mayor importancia estratgica. Ello indica claramente la urgencia de compensar, mediante la participacin de los productores nacionales en el comercio exterior, la prdida de divisas que inevitablemente originar la apertura comercial del pas dado los escasos niveles de competitividad que en trminos generales tiene, en la actualidad, la industria nacional.

As pues, en los hechos, este Programa atribuye muy poca importancia a las pequeas y medianas empresas de capital nacional, ya que stas han carecido hasta ahora de las tecnologas y de los dems factores que son indispensables, tanto para competir favorablemente en el mercado exterior, como para resistir (con algn xito) la competencia de las empresas transnacionales en nuestro mercado interno.

No cabe duda de que estas polticas comerciales y de modernizacin industrial eran necesarias para recuperar la prdida de productividad que sufri nuestra economa depus de los aos sesenta. Con mucha insistencia se seal, al respecto, que nuestras industrias no eran “infantiles”, sino “enanas”; pues no demostraron estar experimentando el proceso de crecimiento y de desarrollo que, paulatinamente, las hubiera colocado en condiciones de competir ventajosamente en los mercados internacionales.

Sin embargo, las polticas mencionadas no fueron instrumentadas al ritmo —y conforme a la estrategia— que hubiera sido necesario, para ir abriendo los mercados en las ramas mejor preparadas para resistir la competencia del exterior, y para poder instrumentar, al mismo tiempo, diversas medidas para impulsar el desarrollo tecnolgico de las empresas involucradas en otras ramas del sistema productivo.

Independientemente de la viabilidad que pudo haber tenido alguna estrategia de apertura menos audaz que la elegida por el rgimen, parece haber un consenso entre diversos analistas de la economa alrededor de que la estrategia adoptada va a incrementar nuestra dependencia con respecto a diversos insumos, productos de consumo y bienes de capital que ya se fabricaban en el pas (aunque con menor eficiencia que en el exterior). Correlativamente se expandirn, con mayor rapidez que en el pasado, las actividades de ensamble que permiten incorporar en el pas, a ciertos productos temporalmente importados al mismo, escasos volmenes de valor agregado. Adems de su escasa contribucin al producto nacional, esas actividades estn dominadas por empresas de capital extranjero.

Tambin se expandirn, por supuesto, otras actividades en las que el pas puede tener ventajas comparativas con el exterior, entre las que probablemente se encuentre el turismo de alta capacidad de consumo. stas, sin embargo, tambin son impulsadas por empresas transnacionales; y estn organizadas de tal manera que no permiten que el pas reciba proporciones considerables del valor agregado que ellas generan.

Evidentemente, las actividades que resentirn con mayor fuerza los efectos negativos de esta estrategia, son aqullas que se han caracterizado por utilizar tecnologas intensivas de mano de obra. Entre stas ocupan un lugar especialmente importante, como es sabido, las que corresponden a los llamados “sectores informales” del sistema productivo.

Cursos de accin necesarios

Cambios requeridos en la formacin de profesionales

Las consideraciones hechas hasta ahora exigen que las IES revisen y transformen diversos aspectos relacionados con el desempeo de las funciones que la sociedad les ha asignado. En los siguientes apartados de este captulo se enuncian algunas de las transformaciones requeridas en cada una de esas funciones.

La funcin de docencia impartida en las licenciaturas requiere importantes transformaciones que deben abarcar, desde la conceptuacin de los perfiles profesionales, hasta las formas concretas en que los egresados habrn de incorporarse al sistema productivo. Tales transformaciones incluyen, por tanto, los diseos y enfoques curriculares, los mtodos de enseanza-aprendizaje, los materiales didcticos y, sobre todo, las relaciones entre las IES y los entornos sociales en que las instituciones estn ubicadas. Esto a su vez incluye, entre otras cosas, la forma en que han de vincularse los aprendizajes tericos con la prctica y el servicio.

Flexibilidad en los perfiles profesionales

Es evidente que las IES deben preocuparse por formar profesionales aptos para incorporarse a las actividades tecnolgicamente rezagadas del sistema productivo. Slo de este modo ser posible detener la concentracin excesiva de oferta de trabajo profesional en las actividades productivas que cada vez estn siendo menos capaces de absorber a los egresados de dichas instituciones, y promover el desarrollo de actividades que contribuyan a equilibrar la balanza comercial.

Sin embargo, como ya se hizo notar, slo existir una demanda social suficiente para las carreras que se diseen con este propsito cuando, a travs de las polticas de desarrollo econmico, se promueva la creacin de oportunidades de trabajo adecuadamente remuneradas en los sectores mencionados.

Con todo, aun en el lapso durante el cual la creacin de estas oportunidades ocupacionales va madurando, las IES pueden contribuir a crear la demanda educativa necesaria para el desempeo profesional en los sectores mencionados, a travs de estrategias educativas encaminadas a desarrollar las habilidades y competencias fundamentales que son necesarias en los distintos campos ocupacionales. Ello implica abandonar tanto la prematura especializacin como la estrechez del campo ocupacional inherente a la misma. Esto con el fin de asegurar que los aprendizajes sean relevantes para la solucin de problemas que han permanecido desatendidos en los currcula de formacin profesional hasta ahora predominantes, como son los problemas de diseo, produccin y comercializacin de productos en los sectores atrasados del sistema productivo.

Por otra parte, es necesario recordar que cualquier modificacin sustancial de los currculos que se intente con la finalidad de que stos se orienten hacia nuevos modelos de ejercicio profesional —conceptuados a partir de las necesidades de los sectores del sistema productivo hasta ahora desatendidos y orientados, por tanto, al desarrollo de competencias bsicas, exige, a su vez, resolver mltiples problemas. Entre ellos se encuentran los de orden sociolgico, politolgico, econmico, cultural, psicosocial, psicopedaggico, mattico, didctico y tecnolgico, para ilustrar la complejidad de los factores que intervendran en este proceso.2 Es, pues, muy difcil responder a este reto; pero el enfrentarlo o soslayarlo puede involucrar consecuencias de tal magnitud que por ningn motivo podemos ignorar.

Contenidos curriculares necesarios para la modernizacin3

Ya ha quedado establecido que la economa tender a sustituir el trabajo mecnico y rutinario por medio de la automatizacin. Este proceso deber extenderse, a diversos ritmos, hacia todos los sectores del aparato productivo. Por otro lado, la economa demandar, con creciente intensidad, conocimientos profundos de los procesos fsicos, qumicos y biolgicos que subyacen en la produccin.

Por supuesto, para generalizar el cambio tecnolgico, el aparato productivo requerir una alta capacidad para generar e introducir innovaciones, as como un aprendizaje continuo acerca de los materiales y procesos de la produccin. Adems, exigir que los profesionales sean capaces de generar respuestas que no podran ser estructuradas a partir de repertorios finitos de rutinas; ya que siempre podrn aparecer factores no previstos. Por tanto, ser indispensable la capacidad de elaborar y someter a prueba varias hiptesis diagnsticas y la invencin repentina de diversas estrategias correctivas.

Por lo anterior, la educacin superior del futuro deber promover el desarrollo de la creatividad y el talento. Para esto, los procesos educativos debern orientarse hacia el desarrollo de las capacidades de anlisis y sntesis, por lo que contrastarn fuertemente con los de la educacin tradicional. Los conocimientos no se adquirirn en forma aislada, sino integrados en un todo; por lo que los currculos revalorarn los procesos cogsnoscitivos de los alumnos.

Ahora bien, para desarrollar la creatividad, los currculos debern reestructurar las disciplinas a partir del propio desarrollo de cada campo del conocimiento y de los problemas enfrentados a travs de la evolucin de la propia disciplina, especialmente de aquellos que significaron cambios cualitativos de mayor inters.

Parecera, pues, que en la medida en que, tanto la enseanza de las ciencias como el entrenamiento para el ejercicio de las profesiones, se basen en la metodologa pedaggica que integre la investigacin con la docencia (a travs de la prestacin de servicios a la comunidad, encaminados a resolver los problemas especficos e inmediatos que la afecten), ser posible que la educacin alcance los estndares que le exigen las actuales circunstancias del pas.

Investigacin para el desarrollo e innovaciones tecnolgicas,
y ofrecimiento de servicios al sector productivo.

De los comentarios hechos en captulos anteriores se desprende, claramente, la necesidad de modificar las polticas que han seguido las IES en relacin con la investigacin cientfica y el desarrollo tecnolgico, as como en lo relacionado con sus polticas de ofrecimiento de servicios al sector productivo.

A. Orientacin de las investigaciones

En primer lugar, se ha sealado aqu la necesidad de que los temas orientadores de las investigaciones surjan del anlisis de las necesidades especficas del pas, en lugar de responder a inquietudes de investigadores extranjeros.

Lo anterior se apoya en el reconocimiento de que, si bien es cierto que el conocimiento cientfico es universal (y por ello no puede ser distinto en los diversos pases en que se genera), tambin es cierto que los tipos especficos de conocimientos buscados por los investigadores s responden a intereses que pueden ser distintos, segn sean los valores de los sujetos que trabajan en la construccin de los mismos.

Esto no significa que consideremos deseable el que todas las investigaciones tengan un carcter inmediatamente aplicado. Si as fuera, existira el peligro de no avanzar en la construccin de conocimientos fundamentales. Sin embargo, parece conveniente que las investigaciones “puras” (o ms alejadas de sus posibilidades de aplicacin) surjan de la necesidad de aportar explicaciones a fenmenos que afecten, de manera especial, a los sectores econmicamente dbiles de pases como el nuestro, en lugar de responder a inquietudes de investigadores de otras latitudes.

No dudadamos que algunos investigadores responderan a este planteamiento que, si nos “desconectamos de las investigaciones de frontera” que se llevan a cabo en los pases ms desarrollados, condenaramos al pas a un mayor atraso cientfico del que actualmente padece. A esta observacin se puede responder, sin embargo, que no todas las investigaciones de frontera tienen que ser realizadas en esos pases; pues existe un amplio margen en las posibilidades de desarrollo de las diversas disciplinas (tanto en las correspondientes a las ciencias naturales, como a las humanidades y las ciencias sociales), que no ha sido atendido por investigadores de ninguna parte del mundo. Esto se refiere a los avances cientficos que son indispensables, no precisamente para resolver problemas, sino para explicar el funcionamiento de los sistemas sociales y ecolgicos de los pases subdesarrollados, as como para aportar explicaciones a mltiples procesos relacionados con la salud humana que no se presentan, al menos con la misma incidencia, en pases industrializados.

Por supuesto, estas observaciones son todava ms pertinentes en lo que se refiere a las investigaciones aplicadas, as como a las encaminadas hacia el desarrollo tecnolgico.

B. Relaciones entre la investigacin y el sistema productivo

Ya hemos sealado la necesidad de crear vnculos orgnicos entre las instituciones y centros de investigacin, por un lado, y las unidades productivas, por el otro. Estos vnculos deben desempear funciones muy semejantes a las que tiene a su cargo el Centro para la Investigacin Tecnolgica de la Universidad Nacional Autnoma (UNAM).

Sin embargo, consideramos necesario recordar que la capacidad para identificar necesidades tecnolgicas, as como la posibilidad de articular demandas especficas de apoyo para la solucin de las mismas, estn directamente correlacionadas con el tamao y el poder econmico de las empresas. En otras palabras, la simple inercia del mercado impide que las IES y centros de investigacin puedan siquiera dedicar atencin a las empresas ms pequeas, si aquellas instituciones no adoptan un conjunto de medidas encaminadas a contrarrestar esta inercia.

As pues, es necesario que las IES y centros de investigacin diseen estrategias especficamente encaminadas a contrarrestar estas inercias. Si lo hacen, ellas estarn en condiciones de contribuir a la modernizacin y organizacin ms eficaz de los sectores rezagados del aparato productivo. Esto implica, como lo dijimos en otros captulos de este trabajo, adaptar y difundir tecnologas que, a travs del aprovechamiento de condiciones adecuadas, permitan elevar la competitividad internacional de dichos sectores. En otras palabras, las instituciones educativas y de investigacin podrn detectar las posibilidades de exportar valor agregado generado por empresas de menor tamao, y/o de obtener nuevos materiales y productos intermedios —as como bienes de consumo y de capital— en el sector integrado por dichas empresas.

C. Ofrecimiento de servicios al sector productivo

Las sugerencias hechas en el inciso anterior tambin son aplicables a los servicios que ofrezcan las IES y centros de investigacin a las unidades productivas. Desde luego, estas instituciones pueden desempear papeles significativos en la solucin de problemas tcnicos de las unidades productivas. Sin embargo, los destinatarios y la naturaleza de estos servicios tambin estn condicionados por las inercias arriba mencionadas.

As pues, es necesario un genuino inters de estas instituciones en resolver problemas de los sectores econmicamente dbiles; ya que, en ausencia del mismo, dichos servicios sern canalizados preferentemente a quienes ya dispongan de recursos para obtenerlos en forma comercial en otras instituciones.

Conviene recordar, adems, que al referirnos a los mtodos de enseanza-aprendizaje que nos parecen pertinentes, hicimos notar la conveniencia de integrar la enseanza con procesos de investigacin encaminados a resolver problemas especficos de estos sectores. De esto se desprende que la vinculacin a que aqu nos referimos, no debera circunscribirse a los centros e institutos de investigacin de las IES, sino que debera producirse, prcticamente, en la totalidad de las dependencias de dichas instituciones.

Ahora bien, como esta propuesta no es nueva en nuestro medio —puesto que ha sido ensayada con resultados desiguales en diversos espacios acadmicos— es necesario recuperar las experiencias obtenidas, analizarlas objetivamente y disear, a partir del anlisis, estrategias adecuadas para avanzar en la direccin deseada. Los conocimientos que tenemos en trminos generales acerca de las mismas permiten afirmar que, en todo caso, ser necesario disear programas que permitan avanzar gradualmente en ese sentido. Aunque esto constituya una verdad de Perogrullo, puede ser til recordar que entre los peores enemigos de estos cambios se encuentra la improvisacin (o la instrumentacin de los mismos sin contar con los elementos epistemolgicos, tcnicos, humanos, sociales y polticos que son indispensables para procurar el xito de las acciones realizadas).

Medidas y acciones a corto y mediano plazos

Obviamente, para avanzar en las lneas aqu sugeridas, ser necesario ir tomando algunas medidas en diversas instancias, como son: las propias instituciones de educacin superior, el gobierno federal y los gobiernos locales, as como las empresas y las cmaras industriales y comerciales.

A. Comportamiento de la demanda educativa, la demanda laboral
y la oferta de recursos humanos

Los anlisis realizados a principios de este captulo sealaron que, mientras no exista una demanda de recursos humanos de la magnitud suficiente como para absorber a los egresados del sistema educativo, el ritmo de crecimiento de la demanda por educacin superior se seguir ajustando al de la expansin de los niveles educativos precedentes; por lo que no estar determinado por la evolucin que experimente la demanda de recursos humanos existente en los mercados de trabajo.

Como ser muy difcil contrarrestar esta tendencia mientras no se pueda acelerar en forma significativa la demanda laboral conviene instrumentar un conjunto de polticas macroeconmicas encaminadas a impulsar el desarrollo de los sectores tecnolgicamente rezagados del sistema productivo. En captulos anteriores de este libro se hicieron algunas sugerencias con respecto a la direccionalidad hacia la que se podran orientar tales polticas. En sntesis, se propuso impulsar actividades productivas que permitan exportar valor agregado a travs de la venta de insumos y de servicios a empresas nacionales que sean competitivas en los mercados internacionales, as como desarrollar actividades que permitan mejorar la competitivad de las empresas dedicadas a abastecer nuestro mercado interno.

B. Desarrollo cientfico y tecnolgico

El impulso de las actividades arriba mencionadas exige, por supuesto, instrumentar una agresiva poltica de desarrollo cientfico y tecnolgico. Sealamos, al respecto, la necesidad de que los temas de las investigaciones bsicas surjan de la identificacin de problemas especficos de nuestro pas (o de los pases subdesarrollados). Para esto es necesario disear programas nacionales de investigacin que indiquen con claridad las necesidades que habrn de ser satisfechas a travs del desarrollo cientfico del pas.

Adems, hicimos notar la necesidad de que las IES y centros de investigacin se relacionen muy de cerca con las empresas pertenecientes a los sectores nacionales de la economa, con el fin de que el desarrollo tecnolgico y los servicios tcnicos que dichas instituciones ofrezcan al sector productivo se orienten, precisamente, hacia las actividades que puedan fortalecer nuestra autonoma, a travs de actividades encaminadas a desempear las dos funciones que sealamos en el inciso anterior. Esto tambin exige instrumentar programas especficamente orientados hacia los objetivos propuestos; ya que, en ausencia de los mismos, las IES quedarn sujetas a diversas inercias que les impedirn avanzar en la direccin deseable.

C. Planeacin de la educacin superior

Tomando en cuenta las limitaciones de las metodologas tradicionales de planeacin, as como las condiciones en que se encuentran las relaciones entre oferta y demanda laborales, consideramos conveniente sugerir una estrategia iteractiva de planeacin, como la que hemos descrito en otra parte.4 Esto tiene por objeto evitar que las IES traten intilmente de responder en forma mecnica a necesidades percibidas en los mercados de trabajo, as como contrarrestar las tendencias hacia la creciente saturacin de determinados campos profesionales. Es obvio, sin embargo, que este enfoque exige instrumentar un conjunto de programas de desarrollo regional, que permitan identificar con precisin las necesidades locales de recursos humanos —y las posibilidades de desarrollarlos-y- en las diversas instituciones que integren el sistema educativo de las correspondientes regiones.

Asimismo, las IES debern redisear los currculos, con el fin de lograr que las carreras profesionales se orienten hacia los objetivos aqu sugeridos, entre los que conviene destacar el desarrollo de competencias bsicas y, por ende, polivalentes, en lugar de procurar el desarrollo prematuro de habilidades especficas.

D. Desarrollo del personal acadmico

Los retos planteados en este trabajo son, obviamente, instrumentar un conjunto de programas encaminados a preparar, reclutar y/o asignar al personal acadmico indispensable para modernizar y administrar la educacin superior en el sentido aqu propuesto, as como para promover y desarrollar los vnculos entre las IES y el sector productivo que sugerimos en este ensayo.

En la medida que las IES dispongan de recursos humanos adecuadamente preparados, ser posible ir desarrollando otros recursos necesarios para instrumentar las acciones que aqu fueron planteadas (como son los diversos apoyos indispensables para lograr los objetivos sugeridos en este trabajo). Conviene revisar, al respecto, la conveniencia de instrumentar programas nacionales de formacin de personal acadmico, como los que administr la Asociacin Nacional de Universidades e Instituciones de Educacin Superior (ANUIES) durante la dcada de los setenta.

E. Relaciones con la educacin pre-universitaria

Asimismo, las IES debern desarrollar un conjunto de programas dirigidos a la educacin media superior, con la finalidad de lograr que los estudiantes que ingresen a las IES lo hagan con la preparacin y madurez acadmica requeridas. Es deseable que tales medidas tengan un carcter compensatorio o “nivelador”, y no impliquen la aplicacin de criterios que incrementen los niveles de seleccin del alumnado; pues, como es sabido, es imposible separar la seleccin acadmica de la selectividad socio-econmica.

 

NOTAS

1. Un ejemplo de los resultados obtenidos al utilizar el mtodo comentado puede apreciarse en una de las primeras investigaciones realizadas en el Centro de Estudios Educativos. Cf. Pablo Latap, Carlos Muoz I. y Manuel I. Ulloa, La Educacin y el Desarrollo Econmico (Mxico: CEE, 1964).

2. Ver al respecto los problemas sealados en el captulo anterior de este libro.

3. Las afirmaciones que aqu se hacen en relacin con la educacin y la produccin de la era postindustrial, se sustentan en la tesis elaborada por Luis Felipe Abreu, Maestra en Educacin Superior, Universidad Nacional Autnoma de Mxico, (Mxico: 1989).

4. Cf. Carlos Muoz Izquierdo, “Aplicacin de la teora econmica a la planeacin de la educacin superior”, Revista de la Educacin Superior XV.1 (1987): 61.