CAPÍTULO IV

REFLEXIONES FINALES:
LOS TEMAS DE INVESTIGACIÓN Y POLÍTICAS

A modo de introducción a esta última parte conviene recordar el punto de vista inicial que consideraba la educación para el trabajo como una “educación para todos” que brinde el acceso a los códigos de la modernidad.  Asimismo, debe resaltarse nuevamente la perspectiva que, desde el mercado de empleo, señala la coexistencia de un sector de tecnologías  avanzadas que  tiende a  exigir  niveles mayores de educación formal y  capacitación polivalente  y de otro amplio  sector no integrado de microemprendimientos y pequeñas empresas que empleará a la mayoría de la fuerza de trabajo. La necesidad de generar ingresos de esa población y por ende la capacidad de adaptarse a un mercado de trabajo cambiante exige también niveles básicos de educación y capacitación.

Sin embargo, cabe enfatizar que ni el sistema educativo ni los programas de capacitación pueden suplir o remediar las carencias estructurales de las economías de la región para dar empleo satisfactorio a todos, lo único que puede hacer la formación es brindar elementos a la población para que aproveche al máximo posible las oportunidades que brinda el desarrollo de una economía compleja.

Por otra parte, hay que advertir que la segmentación del mercado de trabajo no debe implicar una educación diferenciada para públicos distintamente discriminados según su origen socioeconómico. El presupuesto de equidad exige el esfuerzo por una educación común y de la mejor calidad posible para toda la población, que incluya esas habilidades básicas polivalentes para el mundo del trabajo y recién después de haber alcanzado esos niveles, una formación más específica según las inserciones ocupacionales.

La realidad presentada en este trabajo permite plantear por un lado, algunas temáticas comunes a los distintos países, por el otro, la especificidad que ellos adquieren en cada país del MERCOSUR y, finalmente, las posibilidades de cooperación técnica y las agendas de investigación posibles con ellas relacionadas.

I. Las temáticas comunes a los países del MERCOSUR

La extensión de la educación básica y general, cuyas características específicas exceden los límites de este trabajo, resulta condición necesaria pero no suficiente de esa educación para todos desde el punto de vista del trabajo, es importante entonces plantearse la especificidad de la educación para el trabajo. En este aspecto, hay tres temas que superando las especificidades de cada país merecen una reflexión particular: 1) la articulación y organización de la educación técnica y la formación profesional; 2) la relación entre organizaciones educativas, formales y paraformales, y el sector productivo; y 3) el último tema, que más que un tema es un interrogante, es cuál será la consecuencia de la integración del MERCOSUR para toda la problemática global aquí planteada, más allá del intercambio entre países y la adecuación de los sistemas de formación individuales.

En cuanto al primer tema, la superación del paralelismo y la superposición entre la educación técnica y la formación profesional es una exigencia para la mejor utilización de los recursos y una respuesta más adecuada a los desafíos. Tres condiciones aparecen como centrales para esa superación, la primera es el reconocimiento de una tarea común por encima de la competencia entre organizaciones y la necesaria adaptación de esas superestructuras a esa tarea. La segunda, se refiere a la necesidad de tomar conciencia de las limitaciones de la educación formal y de la educación no formal. En este sentido no se le puede pedir ni a un currículum formal que dura varios años que se modifique constantemente para adaptarse a los cambios del mercado de trabajo, como tampoco a la educación no formal que brinde una formación básica polivalente. La articulación entre formación científico-tecnológica en grandes áreas de conocimiento, con cursos modulares fácilmente reemplazables y cambiantes aparece como una solución posible. La tercera condición es la de aprovechar la experiencia pedagógica e institucional de las unidades de enseñanza existentes (escuelas técnicas y centros de formación), buscando su articulación y el mejor aprovechamiento del equipamiento y de los recursos humanos, así como también mejorando el apoyo técnico. La potenciación de estructuras locales y regionales que integren educación formal y no formal para el trabajo puede ser una manera de superar la rivalidad y superposición de las grandes organizaciones nacionales.

Respecto a la segunda gran temática, la articulación entre instituciones educativas formales y no formales y organizaciones productivas, la tradición latinoamericana muestra en general una relativa independencia en el desarrollo de ambos sistemas. Las circunstancias actuales exigen tanto para la modernización de los sistemas educativos como para el funcionamiento competitivo de la industria una interrelación mayor. Esta es una relación problemática debido a los distintos objetivos y las distintas racionalidades de ambos sistemas (Gallart 1985). Tanto en este tema como en el anterior, la articulación a nivel de sectores económicos y regionales puede ayudar a una mayor coordinación.

El tercer tema, referido a las consecuencias del MERCOSUR en los mercados de trabajo, no permite una mayor elaboración pues no existe información ni están establecidas las etapas lo suficientemente definidas en la integración del MERCOSUR como para intentar pronósticos. Sin embargo, los datos presentados anteriormente sobre la migración de trabajadores permite señalar la importancia de efectuar una tarea trasnacional por parte de las instituciones de formación profesional teniendo en cuenta los posibles flujos migratorios que podrían generarse.

El otro aspecto importante, que se podría prever desde ya, es un acuerdo sobre contenidos mínimos de la educación técnica y la formación profesional en los diversos países, de manera de permitir la circulación de alumnos y la equivalencia de las habilitaciones. Finalmente, en los dos sectores del mercado de trabajo, se podrían ir planteando acciones en conjunto. Con respecto al sector integrado, un seguimiento de los procesos de integración de las empresas y sus necesidades e iniciativas de capacitación. Con respecto al sector no integrado, su naturaleza en cada país puede ser muy diferente, pero las habilidades básicas para desempeñarse pueden no serlo tanto, la investigación comparativa y la cooperación técnica entre ONGs e instituciones de formación profesional es central para avanzar en este aspecto aún relativamente inexplorado.

II. Las temáticas nacionales para los distintos países del MERCOSUR

Una primera aproximación a los problemas prioritarios a enfrentar en el interior de los distintos países puede establecerse mediante una tipología basada en dos criterios: el perfil educacional de la población y el desarrollo del sistema productivo y sus requerimientos en materia de formación (CEPAL-UNESCO 1992, 134).

Partiendo de la base que el desafío actual exige un nivel alto de industrialización y modernización y una población educada y capacitada para desempeñarse productivamente, cada país del MERCOSUR presenta una problemática diferente.

Brasil une un alto desarrollo productivo con un sector industrial importante  (el más avanzado de la región) a una oferta educativa que, por un lado, brinda educación y capacitación moderna y actualizada a un sector de la población —suficiente para abastecer a ese sector económico moderno— pero que por otro, deja de lado a una parte ampliamente  mayoritaria de la población.  El problema es, por lo tanto, como ampliar la educación básica y media masiva con razonables niveles de  calidad sin  desmantelar el eficiente mecanismo de capacitación para el sector moderno.  También se plantea el desafío de incrementar la incipiente capacitación para el sector informal de la economía.

La Argentina, si bien tiene una cobertura amplia de la educación básica y media, está enfrentando un proceso de descentralización, de cuestionamiento de la calidad y de actualización de sus contenidos. Existe asimismo una urgente necesidad de modernización y flexibilización de la educación técnica, que permita una mejor articulación de una educación técnica polivalente con módulos de formación profesional flexibles y adaptados a las variaciones en el mercado de trabajo. Por el lado de la industria, el desafío de la competitividad a nivel internacional puede romper el equilibrio actual de la articulación existente entre una industria con un grado medio de modernización y una población escolarizada pero con escasa capacitación específica. En la confluencia de ambos desarrollos (la modernización del sistema productivo y el cuestionamiento de la obsolescencia de los contenidos educativos) puede estar el fermento de un cambio en la educación técnica y la formación profesional.

El caso de Uruguay presenta aspectos similares al argentino pero exacerbados: una incipiente industrialización de exportación (Rama y Silveira 1991) se enfrenta con una población muy escolarizada, aunque con tradición de formación ciudadana y de rechazo al utilitarismo de la educación industrial. El desafío en este caso es doble, ya que implica la necesidad de una formación con mayor énfasis científico-tecnológico y el crecimiento de un sector industrial moderno que sea capaz de articular demandas específicas al sector educativo.

Finalmente, Paraguay presenta una realidad bien distinta, un sector industrial aún incipiente pero de reciente instalación, una población rural importante, e instituciones de educación técnica y agraria de reciente creación. Si se incrementa el proceso de industrialización, y se desburocratizan las instituciones responsables de la educación para el trabajo, como lo señalan algunas iniciativas (como la del sistema dual), existe la posibilidad de reforzar desde el inicio la articulación entre el sistema educativo y el sistema productivo.

III. Las posibilidades de cooperación técnica

Existen ya varias instancias para América Latina en su conjunto, que están promoviendo la cooperación técnica en el área de la educación para el trabajo y que deberían ser aprovechadas para la potenciación de la educación para el trabajo en el MERCOSUR. Éstas son: el Programa Multinacional de Educación para el Trabajo de OEA que promueve el intercambio entre organismos de educación técnica y alfabetización de adultos y CINTERFOR que brinda apoyo técnico a las instituciones de formación profesional y tiene un excelente centro de documentación.1

Existen en el MERCOSUR instituciones líderes que podrían brindar  apoyo  técnico  a  las  necesarias  transformaciones en el conjunto de los países, tal el caso del SENAI que tiene instrumentados sistemas de detección de necesidades de capacitación a nivel local, seguimientos  de  egresados y evaluación de programas, y procedimientos de actualización curricular. Estos procedimientos y sus resultados debieran ser conocidos por las instituciones de los demás países. Si bien es claro que los trasplantes institucionales no son convenientes, un mayor intercambio podría ser muy útil. Asimismo, hay universidades en la región, que tienen grupos de investigación importantes en temáticas afines y que podrían aportar a la tarea común del MERCOSUR.

Finalmente, la investigación comparativa en temas claves, realizada por equipos nacionales pero con claros objetivos regionales, sería muy útil para superar los problemas planteados anteriormente. A continuación se presenta un inventario de posibles temas de investigación acordes con el enfoque presentado en este artículo.

IV. La agenda de investigación

Una agenda de investigación en educación y trabajo para el MERCOSUR debería responder a los grandes temas considerados cruciales y al mismo tiempo ser lo suficientemente concreta para brindar elementos que permitan implementar acciones, tanto para cada país como para la subregión en su conjunto. Las propuestas concretas tendrían que ser debatidas por los responsables de las decisiones en los diversos países.

Lo que aquí puede hacerse es presentar, sin pretensión de exhaustividad, algunas áreas de investigación y los posibles abordajes metodológicos, que si bien pueden parecer puntuales recorren las temáticas señaladas anteriormente.

Un área muy importante es la de las calificaciones necesarias para el desempeño en industrias que han introducido innovaciones tecnológicas. En este campo hay un acervo de investigación en cuanto a cambio tecnológico y cambio en las calificaciones (entre otros, Gitahy y Rabelo 1992; Leite 1992; Mercado 1992) pero sería conveniente avanzar en cuanto a la relación entre cambio tecnológico, organización del trabajo, calificación de los trabajadores, educación y capacitación en contextos concretos.

Otra área, relativamente poco explorada y muy relevante, es la de la capacitación para el sector de las microempresas y el trabajo por cuenta propia. En este aspecto hay poca investigación ya realizada, aunque algunas instituciones implementan programas de capacitación para ese sector. Dos aspectos igualmente importantes pueden señalarse al respecto, uno centrado en los emprendimientos, la capacitación empresarial y el apoyo técnico necesario para posibilitar su reproducción y continuidad, y el otro centrado en los trabajadores, sus necesidades de educación general y capacitación. En ambos casos, las metodologías a aplicar son muy variadas, desde el análisis de empresas o conjuntos interrelacionados de ellas, hasta historias educativas y ocupacionales de las personas que trabajan en dichos contextos.

Con respecto a la organización de la educación técnica y la formación profesional, sería relevante encarar investigaciones que analicen la articulación de unidades operativas de formación (escuelas, centros, etc.) con las demandas y necesidades de la población en contextos locales o de áreas regionales. La idea es recortar un ámbito y realizar en él un diagnóstico de la actuación de las escuelas, centros de formación profesional, ONGs, tomando en consideración su organización, su mayor o menor interconexión, su articulación con el sector productivo y su respuesta a las demandas de la población. Convendría que estuviera sustentada por aproximaciones metodológicas convergentes basadas en una variedad de fuentes, tales como datos censales o de Encuesta de Hogares, información proveniente de la propias instituciones, encuestas a egresados y organizaciones productivas. Ese diagnóstico permitiría una evaluación organizacional de las distintas instituciones en un contexto determinado, y de las necesidades de transformación y coordinación. Si se realizara un estudio comparativo de casos en áreas seleccionadas en cada país, se podrían elaborar tipologías de respuestas organizacionales a demandas locales o de jurisdicciones intermedias.

Éstos son sólo algunos ejemplos del tipo de estudio que se podrían encarar si hay un acuerdo básico sobre la importancia de esta temática de la educación para el trabajo en el MERCOSUR.

 

NOTAS

 

1. En una escala mucho menor la Red Latinoamericana de Educación y Trabajo CIID-CENEP propugna el intercambio entre personas interesadas en el área (investigadores, funcionarios, etc.) y además posee una base bibliográfica de informes de investigación y publicaciones que pueden ser de utilidad.